Contra los celos, seducción.

  1. En la seducción no se intenta modificar al otro, menos aún controlado; por el contrario, se le muestra que en ese momento es un ser único y como tal se le trata; lejos de verlo como un mero objeto ante el cual uno se exhibe y se “pavonea”.
  2. Es interactiva, es decir, ha de darse u intercambio. El otro ha de ser invitado a participar en esa acción. Por tanto, al seducir se le integra en una conversación, en una acción… no es dar clase, ni sentar cátedra.
  3. Poner límites al otro también genera atracción. Al seducir uno se derrite por el otro. Todo lo contrario, ha de sostener cierta oposición, ha de plantearse cierta distancia “crítica”. Los límites invitan a explorar, a ir más allá. Sí uno es totalmente permisivo, amable, tolerante, deja de ser deseable.
  4. Como conducta, ha de generar intimidad. Para que sea creíble y despertar interés hay que mostrar algo de uno mismo. Un cierto intercambio de debilidades –sin excesos- lo hace estimulante, significativo…; de lo contrario, estaríamos en una cena de negocios.
  5. La actitud de víctima mata la seducción. Las víctimas producen lástima e incluso enojo, pero no seducen. Si uno quiere seducir, ha de mostrase responsable y activo frente a su vida y sus circunstancias.
  6. Lo aburrido jamás resulta seductor. Si bien este arte está en el terreno del juego, ese juego no puede ser irrelevante. Lo que se comunica al otro ha de tener alguna importancia, alguna relevancia.
  7. Es una acción que se vive en la alegría. Crea y transmite placer, gozo y diversión. Una relación divertida hace a uno estar pendiente, concentrado en ella.
  8. El seductor ha de ser capaz de generar estados emotivos de relativa intensidad, emociones suficientemente fuertes, que den relevancia a la interacción y resulten conmovedores.
  9. Toda relación de seducción tiene que suponer un riesgo, una incertidumbre para más personas. Nada hay menos atractivo que un triunfo seguro, un vínculo obtenido de antemano, sin ninguna duda. Cierta incertidumbre y cierta inestabilidad hacen de la seducción un juego estimulante.
  10. La apariencia física es fundamental. No se trata de ser una persona guapa o fea según los criterios convencionales, no hace falta ser un actor de Hollywood; nos referimos a cómo uno se sitúa en el mundo: cuando la persona vive en forma de gustar…, lo conseguirá.
  11. Tiene un matiz transgresor. Al seducir se ha de poder invitar al otro a vivir cierta transgresión y rebeldía, algo, si se quiere, un tanto “vergonzoso”. La corrección política es eso, correcta, pero o seductora.
  12. Requiere de cierta proximidad física. El seductor roza, toca… levemente, de manera no sexual. Un suave roce con la mano, con el pelo, permite mostrar que no se teme al contacto físico, sino que, está abierto a él.
    Del libro Celos de T. Díaz y R. Manrique

Masculinidad Tóxica

¿Cómo se ayuda a cambiar el Paradigma Patriarcal desde el hombre social en su conducta cotidiana?

Extraído y editado del libro “MASCULINIDAD TÓXICA” de Sergio Sinay

 

  1. Un hombre que tiene prioridad y tiempo para atender a sus hijos, para preguntarles y escuchar, para compartir experiencias con ellos, que participa activamente de la crianza de esos hijos, aunque eso signifique postergar un ascenso profesional o resignar un ingreso.
  2. Un hombre que se niega a morir o a matar en una guerra y afronta las consecuencias de esa decisión.
  3. Un hombre que, en cualquier actividad (ya fuere comercial, política, deportiva, militar, económica, organizacional, investigativa, científica, tecnológica, cultural o sanitaria) se niega a cumplir órdenes o mandatos inmorales, fuera de ética, corruptos, que dañen a otros, a cualquier ser vivo o al medio ambiente, aunque esa negativa tenga consecuencias económicas o curriculares.
  4. Un hombre que respeta las leyes y las normas, aunque le obstaculicen el camino o se lo alarguen. Un hombre que se niega a que la corporación que lo contrata pretenda comprarle la vida con el salario y que hace respetar sus horarios, sus ideas, sus necesidades y sus espacios personales.
  5. Un hombre que cuando siente que ama dice “Te amo’: y traduce su amor en actos y no cree que eso lo convierte en un sometido.
  6. Un hombre que reconoce cuándo no puede, o cuándo no sabe o cuándo ha sido vencido en buena ley, así fuere en los negocios, como en el deporte, en el amor o en la política, y que no prepara su revancha como primer objetivo.
  7. Un hombre que actúa en política y no vende sus sueños, sus utopías o su proyecto para un bien común, aunque eso signifique tener menos poder.
  8. Un hombre que no se vanagloria de victorias deportivas obtenidas a cualquier precio (trampas, violencia, doping, influencias de poderes externos, soborno), que no acepta esos precios y que los denuncia.
  9. Un hombre que ve en las mujeres algo más que una vagina, un par de pechos o un par de piernas que sostienen unas nalgas turgentes, un hombre que respeta lo diferente de lo femenino y se interesa por conocerlo y honrarlo, un hombre que para ser fuerte no necesita una mujer débil, que para ser sexualmente activo no necesita una mujer sexualmente inerte, que para ser tierno no necesita que su mujer sufra, que para valorizar su modo de ver el mundo no necesita descalificar el de la mujer que está con él, un hombre que pueda escuchar a la mujer sin interrumpir y sin verse obligado a dar respuestas y soluciones, un hombre que se atreve a mostrar a su mujer sus capacidades e incapacidades, su inteligencia y su estupidez, su fuerza y sus flaquezas, su capacidad sanadora y sus heridas.
  10. Un hombre que acompaña el crecimiento de sus hijos y les transmite confianza y admiración, sin desvalorizarlos cuando ellos se equivocan en la búsqueda o no se amoldan a la expectativa de él, que incluso los autoriza a equivocarse, que los guía con límites firmes y afectuosos y que les garantiza con actos el carácter incondicional de su amor.
  11. Un hombre que elige a su mujer y que, mientras las razones profundas de esa elección sigan vigentes, la honra siéndole fiel y confiando a su vez en ella.
  12. Un· hombre que se autoriza a cambiar su vocación cuando una voz interior se lo pide, que se permite ganar menos y disfrutar más, que puede verse desnudo, sin el traje de su oficio y profesión, y disfruta de lo que ve, que no posterga sus prioridades espirituales y emocionales en nombre de la exigencia productiva.
  13. Un hombre que no arma su identidad según el juicio, el gusto y la opinión de los otros (en especial cuando los otros son personas atadas al paradigma machista), sino que se permite seguir sus gustos y atender sus necesidades.
  14. Un hombre que renuncia a actividades depredadoras como la caza, el tiro, la tala indiscriminada, la modificación injustificada de paisajes, la construcción destructiva y contaminante, y que se propone respetar todas las formas de vida existencias.
  15. Un hombre que respeta límites de velocidad, que no sale a la calle a imponerse, que no usa su auto como un arma, que aprende a ir más lento aunque llegue más tarde, que no. cambia su coche frecuentemente sólo para demostrar su poder, y para disimular sus inseguridades, que se priva, de esa manera, de contribuir al consumo estéril, derrochador y contaminante.
  16. Un hombre que se preocupa por su salud y le da un espacio no marginal en su espectro de ocupaciones, para que de ese modo no sean otros (su familia, la sociedad) los que tengan que cargar con las consecuencias.
  17. Un hombre que se niega a ser manipulado por quienes le generan falsas necesidades, lo incitan a la competencia fatua, o pretenden seducirlo con ilusiones de poder o identidad, y se niega a rendirse ante el consumismo obsceno, descarado, depredador y contaminador de la sociedad contemporánea.
  18. Un hombre que abre espacio en su vida para las exploraciones, las preguntas, las búsquedas y las experiencias espirituales (no necesariamente religiosas).
  19. Un hombre que, en su vocabulario y conversaciones de todos los días, se niega explícitamente a usar palabras como matar, robar, joder (a otros), usar (a otro), coimear o zafar (entre otras afines) y que se propone conscientemente incluir términos como amor, amar, ayudar, pedir, comprender, perdonar, escuchar, aceptar, acariciar o esperar.
  20. Un hombre que se preocupa menos por la economía y la tecnología y más por la mitología, puede conocer la cantidad de dioses fabulosos que habitan en cada varón, las enormes riquezas y potencialidades físicas, emocionales, psíquicas y espirituales que estos representan, la enorme pobreza interior que sobreviene cuando esos dioses están dormidos o ignorados y la energía creativa que transmiten cuando se los despierta y convoca. Un hombre que, solo o con otros hombres, se propone descubrir los dioses y mitos que lo habitan y los conecta con su vida cotidiana.
  21. Un hombre que aprende a jugar para divertirse y confraternizar, para intercambiar el estimulante sudor del esfuerzo compartido, que deja de hacer de cada juego (fútbol, tenis, básquet, hockey, etcétera) un campo de batalla.
  22. Un hombre que admite sus límites, que se detiene en donde estos comienzan y que da lo mejor de sí antes de alcanzarlos.
  23. Un hombre que compite para superarse en primer lugar a sí mismo, antes que para batir, imponerse o humillar a otro.
  24. Un hombre que hace de otro hombre su confidente espiritual y su apoyo emocional, que aprende a escuchar el corazón de otro varón sin cuestionarlo, sólo recibiéndolo, y que aprende a abrir el suyo y a depositarlo en las manos de otro varón.
  25. Un hombre que rechaza explícitamente (de palabra y en actos) la conducta o el discurso machista de otros hombres, así estos sean sus amigos.
  26. Un hombre que vive de acuerdo con los valores que predica en lugar de predicar valores que no ejerce, un hombre que traduce su amor en hechos concretos de amor, su honestidad en hechos concretos de honestidad, su sinceridad en hechos concretos de sinceridad, su austeridad en hechos concretos de austeridad, su compasión en hechos concretos de compasión, su solidaridad en hechos concretos de solidaridad, su aceptación en hechos concretos de aceptación.
  27. Un hombre que puede poner límites sin ser violento, un hombre que (ante su mujer, sus hijos, sus amigos, sus hermanos, sus subordinados, sus superiores o ante los desconocidos) puede ser firme y suave, claro y confiable, emprendedor y receptivo,

CAMBIA UNA CONDUCTA Y AYUDA A TRANSFORMAR UN PARADIGMA.

¿Te interesa tu pareja?, entonces a veces (etiquetas personales)

Pareja

Nuestra vida, nuestro proceso de vivir cambiando, se comporta como un equilibrio dinámico, es decir, cuando nos sentimos incómodos, o enojados, o dolidos, o molestos, etc. con algún evento o circunstancias de nuestra vida, reflexionamos hasta que logramos encontrar una conducta distinta a la que ocasionó ese resultado desagradable y que por lo tanto tendrá una consecuencia distinta a la anterior y que es muy probable que eso nos procure un estado de mayor bienestar personal y por lo tanto con nuestra compañero de pareja. Si fuese así entraremos en un equilibrio confortable hasta la siguiente vez que necesitemos otro cambio para aumentar nuestra calidad de vida.

 

Aquí pondremos el acento en una herramienta que probablemente será útil en las conversaciones con nuestra pareja para agregarle flexibilidad y responsabilidad a la comunicación.

 

En nuestra cultura estamos acostumbrados a “poner(nos) etiquetas” y desatendemos el que cualquier clasificación rigidiza en alguna medida las posibilidades de ampliar nuestros puntos de vista y que intentar conversar con nuestra pareja desde una posición rígida es muy probable que traiga conflictos. Entonces se puede usar un recurso verbal para interrumpir esa tipificación que hacemos de nosotros mismos o de nuestro compañero (y también de nuestra relación) con el objetivo de ensanchar el horizonte de alternativas para la solución del problema y de la narrativa que usamos y así dinamizar un cambio equilibrado en el tema que se está tratando.

Se trata de que cada vez que escuchemos una etiqueta, decidamos contestar o pensar:

 

A veces

Las clasificaciones pueden ir en cualquier dirección:

  • Nos la ponemos a nosotros mismos.
  • Se la ponemos a nuestro compañero.
  • Nuestro compañero se la pone a sí mismo.
  • Nuestro compañero nos la pone a nosotros.
  • Ambos se las ponemos a la relación de pareja.

 

Y la herramienta se utiliza indistintamente. Por ejemplo:

[column-group]
[column]Etiqueta

  1. Eres un mandón
  2. Eres muy egoísta
  3. Soy una tonta
  4. Eres realmente espléndido
  5. Me impresiona tu inteligencia
  6. Eres hermosa
  7. Soy insoportable[/column]

[column]Respuesta

  1. Sí, a veces suelo comportarme como un mandón
  2. Sí, a veces me pongo egoísta
  3. Sí, a veces hago (o haces) tonterías
  4. Sí, a veces me porto como espléndida
  5. Sí, a veces me siento inteligente
  6. Sí, a veces logro verme bien
  7. Sí, a veces me comporto (o te comportas) insoportablemente[/column]
    [/column-group]

 

Es conveniente que se converse sobre esta herramienta con la pareja encuadrándola como una manera de colaborar en la mejora de nuestra comunicación, de lo contrario es posible que el “A veces
” se lo pueda escuchar como una burla y genere una respuesta altisonante.

 

Cuando se tuvo este cuidado previo, ambos decidieron usarla, y se la maneja de manera oportuna en una conversación, tiene varios efectos:

  1. Casi inmediatamente aparece una sensación de alivio personal del tipo: “está bien, no soy sólo eso”.
  2. Generalmente se produce una especie de “corte” o interrupción en el estado de ánimo de ambos. Algo así como: “estoy siendo amable conmigo y contigo, podemos ser muchas cosas distintas, y tenemos la libertad de elegir cómo queremos maltratarnos o bientratarnos”.
  3. Ambos sienten que están poniendo la mejor buena voluntad para que esa conversación produzca resultados agradables para cada uno y para la relación.

 

Sin las rigideces de las etiquetas, la mente se abre y se encuentran nuevas alternativas para analizar el problema que se está tratando en beneficio de la calidad de vida compartida.

 

…Estamos acostumbrados a “poner(nos) etiquetas” y desatendemos el que cualquier clasificación rigidiza en alguna medida las posibilidades de ampliar nuestros puntos de vista y que intentar conversar con nuestra pareja desde una posición rígida es muy probable que traiga conflictos.

El dilema del cambio* (la resistencia al cambio)

Resistencia

¿Te cuesta cambiar aquellos comportamientos que tú ya sabes que preferirías evitar porque te traen resultados desagradables y conocidos? Esta herramienta puede ayudarte a reflexionar un poco más y “desatorar” el problema.

 

Si bien cuando nos miramos al espejo nos parece que existimos de manera independiente, esto es sólo un espejismo, existimos como individuos y simultáneamente somos hijos, amigos, hermanos, pareja, trabajadores, jefes, vecinos, padres, abuelos, mujeres, hombres, deportistas, etc.

 

En cada uno de estos roles nos relacionamos con otras personas, que son afectadas por nuestro comportamiento y que a su vez nos afectan, influimos y nos influyen en mayor o menor medida. A cada uno de los grupos humanos que nos integramos le podemos llamar un “sistema”. Por ejemplo: una familia es un “sistema familiar”, una pareja es un “sistema de la pareja amoroso-erótica”, etc.

 

Cuando empezamos a sentirnos incómodos (nos duele o estresa) dentro de un sistema o en el vínculo que tenemos con algún miembro de él, nos preguntamos qué podríamos cambiar para que la sensación mejore.

 

A veces también pensamos que es el otro el que “debería” cambiar, pero este camino es siempre más doloroso y en general fracasa y nos frustra, las relaciones empeoran y nos sentimos peor.

 

Carecemos del poder de hacer cambiar a los demás como a nosotros nos gustaría que sean, y además tenemos el 100% del poder para realizar los cambios en nosotros mismos. Entonces ¿cómo realizar ese cambio?

 

El cambio nunca es una solución única a un problema único, sino un dilema a resolver. El cambio impone un precio, es decir, cuando nosotros cambiamos algo, simultáneamente cambiarán otras cosas y entonces surgirán interrogantes de cuáles serán las repercusiones para el resto del sistema. Cuando alguien hace un cambio entonces el sistema queda “fuera del comportamiento habitual” pues todos nos acostumbramos a que los demás, se comporten de acuerdo a determinadas costumbres.

 

La terapia familiar ha notado que las personas parecen aferrarse precisamente a aquellas conductas que las incapacitan y las hacen sufrir, así pues el propósito central consistirá en encontrar caminos hacia nuevas relaciones prestando fundamental atención a las conexiones entre las personas.

 

La cuestión principal nunca es como eliminar el problema, sino:

  • ¿Qué sucederá si se lo elimina?
  • ¿Cómo funcionará la familia (o la pareja o cualquier otro sistema) sin ese problema?
  • ¿Qué precio se deberá pagar para su eliminación?
  • ¿Quién habrá de pagarlo?
  • ¿Si vale la pena hacerlo?

 

Las conductas en cada familia son gobernados por un grupo de creencias (sus verdades) que se compone de una combinación de: actitudes, supuestos básicos, expectativas, prejuicios, convicciones e ideas. Estos elementos se dan a partir de las premisas y pautas de las familias de origen. Entonces se determinan los principales conflictos y comienza la negociación del cambio.

 

Se necesitan conocer las respuestas a preguntas tales como:

  1. ¿Por qué presenta la familia este problema particular en este preciso momento?
  2. ¿Cuáles son los hechos y conductas que han precipitado el problema?
  3. ¿Qué está pasando ahora que lo está manteniendo?
  4. ¿Cómo ha ido cambiando esto en el tiempo?
  5. ¿Cómo se ha modificado el método de la familia para hacer frente al problema?
  6. ¿Qué le sucederá a la familia en el futuro si el problema subsiste?

 

Cuando ya hayas reflexionado sobre estas preguntas puedes hacer una tabla cómo la siguiente:

[column-group]
[column]Qué gano cambiando

  1. [/column]

[column]Qué pierdo cambiando

  1. [/column]
    [/column-group]

Del lado izquierdo haces la lista de todo lo que ganas haciendo el cambio que te propones, tan larga como puedas y del lado derecho todo lo que crees que podrías perder.

 

Cuando termines de hacerte estas preguntas tendrás mucha más claridad para tomar las decisiones que creas que son buenas para ti.

 

*Ver más en Papp, P. “El proceso del cambio”. Paidós

¿Cómo nos amamos?

Como-amamos

Si ustedes alguna vez se hicieron esta pregunta significa que están tomando realmente en serio el compromiso de tener y mantener un vínculo importante con su compañero de vida.

 

Para construir una relación de pareja es fundamental tanto conocerse a sí mismo y como al otro miembro de la pareja. El que sigue es un ejercicio que puede colaborar para el conocimiento de uno mismo en cuanto a la posibilidad de establecer o mejorar una relación de pareja, se trata de preguntarse ¿Cómo amo cuando “yo digo amar” dentro de un compromiso afectivo amoroso-erótico?

 

Parece poco probable, pero en realidad es mucho más frecuente de lo que podríamos imaginar que cuando las personas hablamos de amor estamos suponiendo que es un concepto claro para cualquiera y además que es el mismo para “todo el mundo”, cuando en realidad cada persona tiene su manera de amar y también va cambiando a través del tiempo. El amor de los 20 años es diferente al que expresamos a los 30 ó 50 ó 70 años.

 

Si entendemos al amor como un verbo, un compromiso de trabajo diario acerca de ejecutar decisiones que según uno mismo signifiquen amar, entonces será muy útil enterarme de cómo amo yo. Por ejemplo: si para mí comunicarme con mi pareja 10 veces por día significa estar amándola y resulta que ella sólo se siente amada si recibe una llamada al día (las demás son interpretadas como persecución), entonces lo más probable es que tengamos un problema de vínculo que resolver.

 

El mismo razonamiento lo aplicamos a la pregunta de ¿Qué necesito yo (que suceda ahí afuera) para sentirme amada?, pues es el otro lado de la misma moneda, cada quien se siente amado sólo si suceden ciertas cosas provenientes del otro miembro de la pareja, y si tenemos claro cuáles son las actitudes que lo logran, entonces podremos elegir de pareja a una persona que tenga esas conductas como su particular manera de demostrar amor.

 

Estar informados de qué es lo que podemos esperar del otro y que no, nos permitirá tomar decisiones acerca de si esa es en realidad la persona con la cual queremos compartir nuestra vida.

 

Lo que sigue es un ejemplo de una persona en particular, con el objetivo de aclarar el concepto del ejercicio, pero cada persona ama de una manera diferente, lo importante es darse cuenta de cómo es la forma que tiene cada quien:

 

¿Cómo sé que amo?

Amo cuando:

  • Respeto al otro en todo lo que me gusta y me atrae de él, y Acepto también lo que me disgusta, poniéndome a la distancia adecuada para respetar, entender y comprender esos aspectos, sin que ello signifique compartir,
  • Cuando abrazo al otro como un todo dinámico, en cambio permanente, y gozo con poner cada día una pluma más a sus alas,
  • Cuando le regalo flores,
  • Cuando le preparo una sorpresa que sé que le va agradar,
  • Cuando le llamo por teléfono a la hora convenida,
  • Cuando me sorprendo siempre de facetas desconocidas en el otro,
  • Cuando el otro me genera la curiosidad de escucharlo, de comprenderlo, de aprender de él los misterios de su vida,
  • Cuando me encuentro dispuesta a contener y cuidar las instancias del otro,
  • Cuando disfruto dar lo que el otro necesita, si es que lo tengo o lo siento, y es bueno para mí,
  • Cuando puedo recibir atenciones del otro sin temor a la cobranza, cuando puedo pedir con la seguridad de que sólo me dará aquello que sea también bueno para él hacerlo,
  • Cuando puedo expresar mis dudas, mis confusiones, mis sombras, sin temor a ser juzgada,
  • Cuando me alegro con sus alegrías, disfruto con su crecimiento, acompaño en sus dolores,
  • Cuando lo deseo eróticamente, cuando lo gozo, cuando me place su cercanía, cuando tengo ansias por abrazarlo, por besarlo, por acariciarlo, por mirar sus ojos, absorber sus olores y sabores, reflejarme en sus ojos y en su piel, cuando compartimos nuestras humedades, cuando fundirme en su cuerpo y en su alma me nutre, me alimenta, me expande, cuando tocarlo me engrandece,
  • Cuando siento que “en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos” (como dice la canción), que somos un par expandido y fundido con la vida y el todo, y en esa medida, somos mucho más, cada uno, nosotros mismos,
  • Cuando me causa un placer infinito saber que el otro se sabe libre de vivir, de pensar, de sentir, de hacer, y que parte de ello le guste compartirlo conmigo,
  • Cuando me ilusiona el compartir la vida, los pensamientos, las emociones, los sueños, los tiempos libres, los viajes y también el crecer juntos,
  • Cuando me nutre que el otro quiera compartir su felicidad conmigo, y que pueda recibir con gozo mi felicidad en su vida,
  • Cuando busco regalarle aquello que necesita, que le gusta, que añora, que lo ilusiona,
  • Cuando logro percibir que es mucho más de lo que me muestra, que sus posibilidades son infinitas, que sus confusiones, contradicciones, miedos, sombras, son sólo las partes de él mismo que aún le falta iluminar,
  • Cuando estoy dispuesta a dejar las puertas de mi vida abiertas, para que entre, se quede y salga de ella cuando sea bueno para él,
  • Cuando me abro a escuchar ideas nuevas, propuestas diferentes, y decido sólo aquello que siendo bueno para mí, también es bueno para él,
  • Cuando me siento libre de proponer ideas diferentes, en la seguridad de que él sólo aceptará las que sean buenas para él.

 

¿Qué necesito para sentirme amada?

Me siento amada cuando:

  • Respeta, disfruta y promueve mi libertad, mi independencia y mis cambios,
  • Cuando me escucha con curiosidad e interés, cuando puedo pedir con la seguridad de que sólo me dará aquello que sea bueno para él hacerlo, cuando puedo expresar mis dudas, mis confusiones, mis sombras, sin temor a ser juzgada, cuando mis silencios son escuchados con respeto, y mis distancias son aceptadas con comprensión,
  • Cuando siento que confía en mis capacidades para decidir lo que es bueno para mí y acepta mis decisiones, aunque sean cambiantes y contradictorias,
  • Cuando propone crear y ensanchar el espacio de intimidad y erotismo, cuando siento que le gusto y me desea, me goza, y se siente libre de expresar y expandir sus fantasías y su creatividad erótica, cuando lo ilusiona verme, abrazarme y descubrirme,
  • Cuando sabe lo que me gusta y le place regalármelo,
  • Cuando me regala flores o chocolates, o llega con una botella para brindar conmigo la dicha de compartirnos,
  • Cuando sólo me llama dos o tres veces por día,
  • Cuando lo peor de mí es mirado con respeto y aceptado como esa parte que aún me queda por iluminar,
  • Cuando puede decir que no, sin sentirse amenazado,
  • Cuando respeta mis espacios privados, al igual que los suyos, cuando puede aceptar mi mundo y compartir lo que sea bueno para él,
  • Cuando se siente feliz con mi felicidad, crece con mi crecimiento, disfruta mis sueños y respeta mis ideales,
  • Cuando cultivamos juntos el humor infantil, la curiosidad, el optimismo inteligente, la alegría y la fe,
  • Cuando las diferencias entre nosotros, nos enriquecen,
  • Cuando puede cuidar con respeto mis dolores y desvelos,
  • Cuando se siente libre y confiado de proponer ideas nuevas, y seleccionamos juntos las que son buenas para ambos, cuando lo ilusiona compartir,
  • Cuando mis debilidades y fortalezas son acogidas por igual,
  • Cuando me permite reparar mis errores desde la honestidad y el tacto respetuoso,
  • Cuando siente la confianza de ser como es y va siendo, de expresar lo que desea y silenciar lo privado, cuando ejerce el derecho a la intimidad como algo sagrado,
  • Cuando su intimidad no genera distancia entre los dos, al contrario, nos une en el respeto.

 

Este ejercicio es útil que lo realicen los dos miembros de la pareja a nivel individual y sin consultarse, cuando ambos crean que han expresado sus más amplias y exhaustivas aspiraciones y que cubrieron todo el conocimiento que tienen de sí mismos en las dos listas, es revelador seguir con el ejercicio de la siguiente manera:

  1. La persona A lee la lista de “cómo ama” y la persona B tiene que buscar en su lista de ¿Qué necesito para sentirme amado? aquellos renglones que coincidan con lo que está escuchando y tildarlos.
  2. Luego se realiza el mismo ejercicio pero B lee y A tilda.
  3. Seguramente quedaron renglones sin tildar en las dos listas de “Qué necesito”, entonces comienza una conversación acerca de cuáles son las conductas que a uno le daría mucho gusto hacer para que el otro se sienta amado, y se alegra de haber sido informado de tal evento.
  4. También es probable que otros renglones sin tildar se tengan que negociar, por ejemplo si A quiere que B le llame por teléfono cada hora pero B sólo está dispuesto a hacer dos llamadas por día, entonces se tendrá que buscar cuáles son los significados que cada uno le otorga a ese evento y pensar de qué otra manera se pueden cubrir esas necesidades.
  5. Si aparecieran renglones sin tildar en alguna de las dos listas donde el otro plantee que esa conducta queda totalmente fuera de sus características de carácter y que le resultaría entre imposible y desagradable hacerlo, entonces el primero tendrá que aceptar que esas necesidades deberá cubrirlas de otra manera y le agradecerá haberse enterado para dejar de esperar eso del otro. Por ejemplo: A se siente amado cuando le regalan flores y resulta que para B comprar flores le recuerda los domingos cuando iba al cementerio a llorar un ser querido, entonces A tendrá que comprar sus flores o bien buscar quien se las regale.

 

Los resultados que se obtienen en la clínica cuando realizamos este ejercicio generalmente son muy sorprendentes:

  • Las personas se asombran lo poco que se conocían a sí mismos y a su compañero de pareja,
  • Lo fácil que resulta a veces complacer al otro, y así lograr que se sienta querido,
  • Lo útil que es saber qué es lo que nunca debemos esperar del otro,
  • Aunque la ganancia más importante es que ambos toman conciencia de cuáles son los “tabiques” de amor que van a pegar cada día para construir su relación de pareja.

 

Es importante asumir que el amor es un verbo. El compromiso de construir una relación de pareja amoroso-erótica es tomar la decisión de pegar “tabiques” de amor todos los días, cuando uno ama cada día a través de acciones concretas (todas las de la lista de “cómo amo” más las que se agregaron al conocer lo que el otro necesita para sentirse amado y a su vez es agradable para mí) entonces ambos sentirán un amor renovado y nutrido diariamente, esto fortalecerá el vínculo que elaboran entre los dos y los acercará humana y eróticamente. Podríamos decir que es un círculo virtuoso.

Moda y Adicción Sexual

adiccion-sexual

Desde la publicación y publicidad de que el jugador de golf Tiger Woods declaró que sufría de “adicción al sexo” el tema se puso de moda. Las clínicas especializadas comenzaron a recibir muchas más solicitudes que las acostumbradas y muchos hombres –más que mujeres- comenzaron a declarar ser víctimas de este problema.

 

Como toda moda, tiene efectos positivos y otros más dudosos en la sociedad. Por un lado sirve para que las personas con una actividad sexual frecuente se pregunten acerca de lo psicológicamente sano o saludable de su deseo erótico, y por el otro se puede esperar que algunas personas se declaren “adictos” sólo para justificar la falta de fidelidad a los acuerdos que tienen con sus parejas amoroso-eróticas. Esto sólo por mencionar dos de los efectos inmediatos que este evento está causando en la sociedad, aunque se podrían mencionar varios más.

 

¿Adicción sexual?

Hasta hace poco tiempo hubiera sido inconcebible esta frase, pues el tema de la sexualidad se discutía en los terrenos de la biología o de las relaciones humanas. Ahora se discute en el campo de las adicciones, que finalmente es una referencia a la “patología” psicológica individual vinculada al mercado de consumo.

 

Hay muchas maneras de explicar esto, pero en este artículo sólo mencionaré que ello se debe a que el sexo se ha convertido en un artículo más de consumo. El sexo y la sexualidad, la cual sólo adquiere un sentido y significado específico en cada sociedad y en cada momento histórico, se han transformado, a través de la moda, la publicidad y la política en un producto que se compra y se vende en el mercado, al igual que el alcohol, los cigarros, las drogas ilegales, la comida o las tarjetas de créditos. Ello ha permitido darle el mismo tratamiento que a cualquier producto, por ejemplo se venden automóviles, mostrándolos como “apetecible o deseable” porque lo maneja una mujer o un hombre provocativos y con una expresión de gran apetito sexual. Creo innecesario mencionar más ejemplos, esto da como resultado un ambiente social sobre-erotizado, donde la persona que se siente poco o nada estimulada por toda esta publicidad se pregunta si acaso ella no estará demasiado reprimida sexualmente.

 

Entonces, ¿cómo distinguir si “estamos reprimidos”, “somos normales”, “tenemos una libido muy estimulada” o “somos adictos sexuales”?

 

El sentimiento de estar enamorado se vive como una experiencia de cambio, de renovación, de creatividad, de fantasía, de bondad. Los enamorados transfiguran la visión que tienen de sí mismos y del mundo. Supone la unión de dos seres donde se borran las diferencias entre el si-mismo y el otro, se comparte el mundo, se es transparente, seguro, armónico, total, crean una geografía única y de dos.

 

En el enamoramiento se dan procesos psicológicos que pueden ser descritos como fusión de dos personas: ven, piensan, sienten lo mismo y hacen evaluaciones tan particulares de la realidad en la que viven, que en otro contexto podrían ser definidos como trastornos mentales.

 

Como este artículo es sobre adicción voy a exponer un criterio muy fácil para que cada quien pueda determinar cuándo sí es adicción: Lo que define una adicción es que se siente una compulsión (impulso inconciente irrefrenable) de consumir “algo externo” (sea cualquier tipo de producto o servicio) con el único propósito de “evadir” un estado de ánimo que nos resulta desagradable. Si una vez consumido, sentimos alivio y al menos por un tiempito nos “sentimos bien”, entonces, es probable que la próxima vez que estemos angustiados, o enojados, o ansiosos, o estresados de alguna manera, tengamos el impulso de volver a consumir aquel producto que nos dio un alivio aunque sea pasajero. Es decir, es importante determinar desde donde busco la actividad sexual, si es para distraerme por un rato de algún problema que “me tiene atrapado, me angustia y no se qué hacer”, y esto sucede de manera repetida, entonces es probable que estemos frente a una conducta adictiva.

 

Las adicciones son incurables porque nunca fueron el problema.

 

Las adicciones son el resultado de otro problema. ¿De cuál?, bueno, los orígenes pueden ser múltiples, sin embargo podemos suponer que la gran mayoría de las dificultades que se nos presentan en la vida tienen un factor común: La escasez de recursos o habilidades mentales, emocionales o conductuales. Es decir, me siento mal, en cualquiera de sus formas, y no sé cómo pensar el problema que me aqueja, o no sé cómo cambiar mi estado de ánimo o no sé qué hacer para cambiar mis resultados.

 

Cuando se reflexiona y se “trata” el problema de fondo y a su vez ampliamos la cantidad de recursos, habilidades, creencias, estrategias, herramientas, etc. con las cuales ir resolviendo los inconvenientes que se presentan en nuestra vida, entonces es muy probable que la adicción se disuelva. En aquellos casos en que la adicción haya afectado el funcionamiento biológico de nuestro cuerpo, será necesario también ocuparnos de una desintoxicación adecuada a cada caso.

 

Desde esta manera de mirar la “adicción sexual”, podemos aseverar que sí se puede disolver cuando localizamos cuál es el o los orígenes de la falta de recursos y habilidades personales y realizamos el tratamiento adecuado para superarlos.

 

Si tienes dudas al respecto, busca ayuda, sí existen respuestas y tratamientos exitosos para estos problemas.

 

Es importante determinar desde dónde busco la actividad sexual: si es para distraerme por un rato de algún problema que “me tiene atrapado, me angustia y no se qué hacer”, y si esto sucede de manera repetida, entonces es probable que estemos frente a una conducta adictiva.

¿Existe diferencia entre Enamoramiento y Amor?

enamoramiento

SI: Podemos comenzar definiendo al amor como la forma más completa y compleja de vinculación que se puede alcanzar con otro ser humano. El amor en la relación de pareja, es siempre amoroso-erótico.

 

El amar y estar enamorado son cosas totalmente distintas, una tiene que ver con una decisión, con un verbo o una acción, la otra es un sentimiento, y como tal, pasajero.

 

El sentimiento de estar enamorado se vive como una experiencia de cambio, de renovación, de creatividad, de fantasía, de bondad. Los enamorados transfiguran la visión que tienen de sí mismos y del mundo. Supone la unión de dos seres donde se borran las diferencias entre el si-mismo y el otro, se comparte el mundo, se es transparente, seguro, armónico, total, crean una geografía única y de dos.

 

En el enamoramiento se dan procesos psicológicos que pueden ser descritos como fusión de dos personas: ven, piensan, sienten lo mismo y hacen evaluaciones tan particulares de la realidad en la que viven, que en otro contexto podrían ser definidos como trastornos mentales.

 

Algunas preguntas que pueden aclarar estos procesos:

 

¿Por qué nos enamoramos?*

En términos psicológicos, la persona que se enamora se encontraba mal, sufría, estaba en una situación inestable, desequilibrada, insegura, cerca de una bifurcación que podría cambiar su vida, frente a una situación de cambio. Estaba deprimido o angustiado y ansioso porque sentía que su energía y fuerza era insuficiente para tomar las decisiones que necesitaba para re-definir su vida.

 

Entonces se enamora. Los lóbulos frontales o corteza prefrontal, que es el lugar donde residen los controles de la conducta, se llena de un neurotrasmisor que se llama oxitocina (entre otros), la hormona del vínculo, del “pegostiamiento”, y gracias a ello sólo verá una realidad a medias, distorsionada, tanto de sí misma como del otro y también de la circunstancia que la rodea.

 

Del enamoramiento saca la fuerza que necesita para tomar la decisión y acción del cambio pertinente, por esto es que las edades más habituales de los enamoramientos son en la adolescencia, donde la vida misma está por definirse, y en la crisis de los cuarenta. Esta última edad se debe a que en la cultura existe la idea de que el consumo de moda en el mercado de las personas, les cerrará sus puertas, porque sólo se valida la juventud, y también porque es un momento en el que se suele hacer una evaluación de lo ya a logrado en la vida.

 

Las situaciones en las que se presenta el enamoramiento pueden ser de dos tipos: las circunstanciales que tienen que ver con eventos azarosos: tales como pérdidas laborales, sociales o personales, una migración, un accidente muy fuerte, el final de una carrera, etc. y las estructurales que tienen que ver con el llamado “ciclo de vida” de una persona: así como la adolescencia, el casamiento, la llegada del primer hijo, los “cuarentas”, el “nido vacío”, etc.

 

¿Por qué nos enamoramos de una determinada persona?*

El enamoramiento es un sentimiento narcisista. Uno se enamora de las partes buenas de sí mismo. En este proceso uno contempla, a través de la mirada del otro, a lo mejor de nosotros mismos y es de esa mirada de la que nos enamoramos. Por esto, el otro no existe como un ser independiente. Uno se puede enamorar de personas muy diferentes, pero generalmente tienen una característica en común: el otro tiene una estructura de crianza y de relación familiar que le han permitido llegar a conclusiones similares acerca del mundo o de la vida.

 

Esas creencias comunes sostienen ideas acerca del mundo, de las relaciones humanas y de sus carencias. Esos conflictos están en la primera infancia, atraviesan nuestra vida, y suelen ser dolorosos o complejos. Necesitan una solución, entonces la otra persona se engarza en esa historia y permite revivir en el presente todo aquello que necesitamos volver a revisar para sanar o reparar.

 

Se realiza una recreación de una persona en la otra. Los enamorados comparten las mismas ansiedades y defensas, han reprimido cosas parecidas y han creado una historia de si mismos igual o complementaria. Pueden ser muy diferentes en la apariencia, pero perciben sus mundos de estética (bello y feo), de ética (bueno y malo) y de lógica (verdadero y falso) de manera equivalente. La relación de enamoramiento les permite una nueva recreación tanto del pasado, como del presente y del futuro. Durante un tiempo la fusión de la identidad entre ambos es muy placentera.

 

Los enamoramientos cada vez más frecuentes que se dan por internet son aún más fantasiosos, porque las personas suponen que conocen al otro con quien se están vinculando. Sin saber que sólo se están enamorando de lo mejor de ellos mismos a través de la relación con el otro, que se imagina como perfecto.

 

¿Qué acaba con el enamoramiento?*

Cuando hemos tomado aquellas decisiones que necesitábamos para seguir con el camino de la vida re-elegida, cuando ya dejamos de necesitar tanta fuerza para decidir los cambios que necesitábamos, poco a poco comenzaremos a verle los “defectos” al otro. Dejará de ser tan perfecto. El cerebro producirá cantidades cada vez menores de oxitocina y por lo tanto iremos incorporando a nuestra vida cada vez más porciones de la realidad compleja.

 

La fusión comenzará a debilitarse. A nivel psicológico, al borrarse el sí-mismo, se borran los límites que hacen que una persona mantenga una visión de sí misma como alguien bueno y valioso, entonces aparece lo desconocido y lo inconsciente, todo aquello que fue olvidado durante el enamoramiento.

Puntos eliminados

 

El enamoramiento es muy inestable, evoluciona o hacia el amor, o hacia la hostilidad y el final de la relación, y esto responde a la propia lógica interna de la situación. El enamoramiento había exigido una profunda distorsión, porque sólo se vive una parte de la realidad del otro y de uno mismo. Pero ese otro resulta que oculta lo mismo que uno: precisamente aquello que más se odia o se teme. La fusión de identidades y el ocultamiento de esa parte de ambos resultan insostenibles, el otro se convierte en una decepción.

 

Que se acabe el enamoramiento es un paso saludable hacia delante, pues él supone una mutilación de la personalidad, y si durara se convertiría en un profundo empobrecimiento del autoconcepto de la persona.

 

¿Cuánto puede durar el enamoramiento?*

Es muy distinto en cada caso, lo cierto es que siempre se acaba, digamos que es como un embarazo, llega a término y se acaba.

 

Como es una fusión, en cuanto aparece un tercero la rompe, se acaba el enamoramiento, por ejemplo, el primer hijo. Otra causa es el desarrollo de la vida cotidiana, cada uno va poniendo en la vida sus necesidades, deseos, motivaciones, crecimientos y ellas serán diferentes en los dos. Los separa, los convierte en otro. Desde el punto de vista bioquímico también se agota el proceso, pues los receptores de la oxitocina se van cerrando.

 

¿Existe el enamoramiento de una sola persona, en el sentido de no ser correspondido?*

Si, el enamoramiento del místico, pues él está siempre en el punto de la bifurcación al no encontrar nunca a la otra persona. Aquí se demuestra que para enamorarse no se necesitan dos, es un proceso que nace en uno y vuelve a uno, es una relación subjetiva, no intersubjetiva.

 

O cuando el enamoramiento es muy pobre, o está basado en muy pocos elementos comunes: si cuando se enamoran deciden casarse de inmediato, es muy probable que rápidamente desaparezca, inclusive en la luna de miel. La elección fue muy rápida, se equivocó y la proyección del mundo propio sobre el del otro resultó imposible.

 

A veces, alguien se enamora de otro que no le corresponde en su sentimiento. Es cuando el enamorado no interpretó bien a la otra persona o su propia historia le resulta intolerable y decide volcarse en ese otro como una manera de olvidarse de sí-mismo. El enamoramiento nace de anestesia y de ceguera y la persona puede pasarse la vida seudo-enamorado y así lograr estar ausente de sus asuntos personales.

 

También se puede confundir el sentimiento de enamoramiento por otro diferente, sea deseo sexual, gran admiración, mucho agradecimiento, culpa e inclusive odio. Esto no es fusión, pero todos terminan.

 

Y entonces ¿qué queda?: La separación o El amor.*

El amor es una relación intersubjetiva, se necesitan dos sujetos, dos personas. Se necesita ser capaz de construir un vínculo con otro individuo diferente a uno y al cual poder amar. El amor es siempre descubrimiento, porque supone vivir lo bueno, lo bello y lo verdadero de uno mismo a través de la relación con el otro.

 

Es necesario asumir al otro, y uno de los aspectos más importantes del otro es la existencia de su pasado, de otras personas y experiencias en el mundo del amado. El elegir a un otro implica manejar la duda de cómo habría sido la vida si se hubiera tomado otra decisión. En la relación amorosa real se pueden disolver estas dudas, sin desprenderse de la memoria propia ni de la del otro, así se es consciente de la historia en el que cada uno ha tomado forma, y que a partir de un momento histórico, se convierte en un devenir común con el amado.

 

Es el azar y la necesidad, en general inconscientes, son los que crean esa relación. Lo que todavía nos incomoda y está sin resolver en nuestra familia de origen lo trasladaremos a nuestra relación de pareja, pues esta es la relación más importante después de la que tenemos con nuestros padres, y generará conflictos que aprenderemos a resolver entre ambos. Cada quién tendrá que asumir el 100% de la responsabilidad del 50% de los logros obtenidos entre ambos, pues lo que se obtiene en la relación de pareja es siempre el 50% de responsabilidad de cada uno.

 

El amar a otra persona es una decisión que tomamos acerca de comprometernos a trabajar todos los días pegando “tabiques de amor” de tal manera que en el mediano y largo plazo podamos ir viendo como construimos un vínculo afectivo amoroso-erótico. Esto requiere de tiempo, voluntad, enfoque y energía.

 

Implica tener claro quienes somos nosotros mismos y que queremos en cada una de las áreas de la vida, cómo amamos y qué necesitamos para sentirnos amados, cuáles son nuestros conflictos y cómo nos hacemos responsables de ir resolviéndolos a través de la vida. También significa interesarnos en conocer todos esos puntos en el otro y evaluar el nivel de compatibilidad que existe entre ambos.

 

Significa realizar acuerdos de cómo ambos deciden que quieren vivir en cada área de la vida. De las más importantes son la sexualidad, la economía y el tiempo libre. Cuáles son las zonas negociables y compartibles y cuáles las que se deciden incompartibles y entonces se deben satisfacer de manera individual.

 

Evitar pedir aquellas cosas que implique el abandono o cambio de los proyectos, ideas, gustos, familia o fantasías del otro, si ello es significativo para él. Pues si se conceden estas cosas la relación perderá interés y ganará hostilidad.

 

El derecho y el deber del desarrollo de las autonomías de cada uno será una condición central en la nutrición y fortalecimiento del vínculo afectivo. Es decir, el comprometerse con el desarrollo de la capacidad de elaborar proyectos, metas y sueños para si mismo y para la relación. Esto se basa en algunas dimensiones básicas del ser humano: tales como la libertad, la independencia, el deseo, la duda, la comunicación y la interdependencia.

 

El amor es siempre un acto consciente, personal y gratuito entre dos personas. Es imposible amar a quien no nos ama. Algunas de sus características son:

 

Cuidado: la preocupación y ocupación activa por aquello que amamos.*

  • Responsabilidad: aceptar que el otro forma parte de nosotros.
  • Respeto: aceptar al otro como legítimamente diferente a nosotros.
  • Conocimiento: entender al otro utilizando sus propios códigos.
  • Erotismo: sentir atracción, deseo y placer por y con el otro.
  • Elección: la elección de una persona teniendo en cuenta sus características personales.
  • Búsqueda de lo genuino: buscar un modelo que no sea muy dependiente de los modelos infantiles de amor y relación con los padres de cada uno.
  • Equilibrio: los acuerdos están siempre en un equilibrio dinámico, se reflexiona nuevamente y se transforman de acuerdo a las experiencias que van surgiendo.
  • Intimidad: autodescubrirse confiadamente, y en la que se espera que el otro responda de una manera empática sin juicios ni consejos.
  • Comunicación: se desarrolla la capacidad para compartir la atención y capacidad de realizar intercambios de significados acerca de sus intereses, deseos y valores. Dar ideas, apoyar proyectos, servir de interlocutor, etc.

 

La vida de cualquier pareja pasa por muy diversos estadios de evolución, lo que dinamiza estos cambios es el desarrollo de cada uno de sus miembros. Existen parejas que logran construir espacios individuales para el desarrollo de las autonomías de sus miembros y ello en general les permite permanecer un largo tiempo unidos. Si por el contrario, la vida en pareja los va limitando cada vez más en su desarrollo personal, es probable que aparezca el aburrimiento y el desgaste de la relación amoroso-erótica, entonces el vínculo afectivo es probable que se transforme en algún otro formato, tales como: amigos, socios de convivencia, compañeros de crianza, etc.

 

Si se cuida y reflexiona sobre estas cuestiones SI ES POSIBLE Y HERMOSO CONSTRUIR UNA PAREJA AMOROSO-ERÓTICA PARA “TODA LA VIDA” como un modelo a la medida de cada par de personas.

 

*Para quien desee profundizar estos temas, puede consultar los libros del Dr. Rafael Manrique Solana.

Sexo y dudas en la adolescencia

adolescencia

¿Por qué esa necesidad de voltear a ver a cuanta chica se cruza en su camino e inspeccionar “qué tal está” (verle las pompas y los senos por ejemplo)?

 

La adolescencia es la edad en la que el desarrollo biológico incorpora muchos cambios, en especial la aparición de las hormonas que tienen que ver con la sexualidad, esto es importante para que se defina y estructure la fantasía erótica que probablemente nos acompañe el resto de nuestra vida.

 

Aunque eso es sólo un aspecto, también se definen muchos otros temas importantes tales como la carrera que queremos estudiar o si preferimos ponernos a trabajar sin mayores especializaciones académicas; el tipo de amigos con los que elegimos compartir nuestra vida; cómo nos vamos a pelear con nuestros padres para enseñarles que el mundo que nos dejaron está bastante “mejorable” y que por lo tanto sus consejos son poco válidos para nosotros; entre otras
nuestra sexualidad y nuestras ideas están MUY despiertas.

 

En este contexto “de locura” también vamos definiendo qué tipo de compañer@ nos gusta más para esas fantasías eróticas. ¿Cómo podríamos saber lo que más nos gusta sin mirar y admirar toda esa gran oferta que hay en “el mercado”?. Además cada uno de nosotros también nos vestimos, arreglamos, hablamos y concurrimos a determinados lugares para ser “mirados”, necesitamos ser objeto de deseo de alguien para sentirnos que si “vamos bien” en este camino de definir definiéndonos.

 

¿Es verdad que siempre piensan en sexo?

El sexo y la sexualidad es un aspecto importante de la vida cotidiana, podríamos decir que para todos los seres humanos, pero es especialmente relevante en la adolescencia por todos los cambios y definiciones que están sucediendo.

 

Aunque también influye en qué contexto nos tocó vivir. Vivir en una gran ciudad donde la moda, la publicidad y la política lograron sobre-erotizar casi todos los renglones de la vida, es decir, que tanto los medios publicitarios, como los programas de televisión, cine, internet, etc. utilizan mensajes con elementos sexuales y eróticos para su comunicación, aderezados por las características de la edad, es casi imposible que el sexo no ocupe un porcentaje alto de las ideas de cada día.

 

¿Por qué presumen con cuántas se han acostado?

Esto nunca fue una característica de la adolescencia, en realidad la cultura establece mecanismos de valorización en hombres y mujeres muy específicos. Para los varones en particular –aunque ya comienza a ser una característica también de las féminas- lograr “cazar”, conquistar o como se llame, a una chica es una manera de sentirse hombres. En la adolescencia en particular el contarlo o compartirlo con los amigos es una forma adicional para lo mismo. Si me siento y además les cuento a mi grupo de pertenencia, que tan hombre soy, entonces mi autoestima se fortalece y me siento “más hombre”.

 

¿Por qué no pueden controlar sus erecciones?

Tiene que ver con la “revolución hormonal” que está sucediendo en el cuerpo y además con esta sorpresa y a su vez necesidad de sentirse muy hombre. Algo así como que “si se me para quiere decir que sí soy hombre”. Esto último en realidad es cultural, los chicos que tal vez carezcan de tantos impulsos de erección se preocupan y o los inventan o se erotizar con programas o revistas que les produzca ese efecto para “no ser menos que mis amigos”

 

¿Por qué ellos se pueden enamorar de una chica sin haberla tratado y sólo de verla?

Este asunto requiere abrir varios temas importantes, como por ejemplo la diferencia entre enamoramiento y amor, que si fuese realmente claro en los adolescentes y en realidad en todos los seres humanos, nos evitaríamos muchísimos sufrimientos que sólo tienen sentido en esa ignorancia.

 

Pero yendo directamente a la pregunta podríamos decir que en el rol de género del varón está permitido y valorado separar la sexualidad del amor, entonces “si hay una chica que me excita, entonces voy tras ella, a “cazarla””, lo cual satisface muchas de las necesidades ya comentadas, y después ya se verá si en realidad me cae bien o mal o más o menos.

 

¿Por qué para ellos el tamaño de su pene es tan importante?

Otra vez está aquí la cultura, el pene es un símbolo de la masculinidad, entonces la fantasía es que si mi pene es más largo entonces seguramente quiere decir que soy más hombre.

 

También tiene que ver con la ignorancia, estamos muy poco educados acerca de cómo estamos construidos los hombres y las mujeres desde el punto de vista biológicos. En los varones suele existir la fantasía de que un pene más grande logrará que la mujer tenga más satisfacción sexual. Esto es sencillamente equivocado, pues la vagina de la mujer carece de inervación nerviosa (sino sería imposible tener hijos), la parte eróticamente sensible de la mujer es bastante más externa, de los 10 puntos erógenos que se encuentran en los genitales femeninos, sólo 3 están dentro de la vagina y por lo tanto su erotización poco tiene que ver con el tamaño del pene.

 

¿Es cierto que la mayoría de sus fantasías son con mujeres que no conocen?

Depende del grado de libertad con el que ha sido educado el varón. Si creció en un ambiente en que la sexualidad es tabú, o está prohibida o es sucia o etc. es probable que si aparezca esta fantasía. Pues es una manera de correr menos riesgos de compromisos sociales, o malentendidos o chismes incómodos, que a su vez puedan causar reprimendas o castigos innecesarios.

 

¿Por qué les excita tanto el porno?

Nuevamente la cultura y el rol de género son centrales para esto, tales como la necesidad de tener erecciones como una manera de sentirse hombres, etc. Aunque también hay otros elementos que hay que tener en cuenta: la mayoría de la oferta pornográfica está producida de acuerdo a la cultura y el tipo de necesidades del varón y además, aunque ya se la encuentra en muchísimos sitios, todavía sigue siendo algo “prohibido”; este elemento en una edad como la adolescencia donde una tarea importante es “cambiar todo lo que está mal en el mundo” y entonces la rebeldía es una manera adecuada de vivir, el que esté prohibido la hace especialmente atractiva.

 

No está de más comentar que conozco a muchos adolescentes a los que la pornografía ni los excita, ni les atrae, sino que más bien la rechazan como esas cosas absurdas de “los viejos” que no tenían la oportunidad de vivir la sexualidad en libertad.

 

¿Por qué les gustan las chicas de cascos ligeros para divertirse, pero para iniciar una relación formal buscan niñas que se dan a respetar?

Esto cada vez pasa menos, tal vez si era así para generaciones pasadas, hoy en día, dada la libertad sexual con que se los adolescentes se perciben, esta división dejó de ser tan clara.

 

Claro que si estamos pensando en que “cascos ligeros” significa chicas que trabajan en la prostitución, entonces si se aplicaría. Esto está vinculado a dos temas: por un lado la opinión de la familia (con ideas “anticuadas”) de él tendrá un gran peso en esta decisión y por el otro lado el varón, por roles de género, se sentirá inseguro frente a una mujer con mucha experiencia sexual y también es posible que aparezcan los celos.

 

Este tema de los celos también sería importante desarrollarlo con detalle, porque nuevamente la ignorancia acerca de los mismos, es decir, qué son, quienes lo sienten, cómo destruyen cualquier relación amoroso-erótica, etc. provoca muchísimos sufrimientos que se pueden evitar con un poco de reflexión.

 

¿Por qué para ellos la masturbación es tan importante?

La masturbación es importante para todos los seres humanos como una forma de autoconocimiento de nuestra sensibilidad erótica y como una manera de hacernos responsable de nuestra sexualidad, nuestro deseo, nuestro placer y nuestro gozo. Especialmente en la adolescencia, que podríamos verla también como la etapa de los grandes descubrimientos de nosotros mismos, esto es muy importante y saludable. Un motivo adicional es que dada la frecuencia de las erecciones, y el nivel de ansiedad que les provoca todos los cambios que día a día experimentan, a veces sólo se masturban para relajar al sistema nervioso y que no se les note la erección en la ropa.

 

Ellos tienen más libertad de practicarla que ellas simplemente porque la cultura sólo les asignaba derecho al placer a los varones, las mujeres carecíamos de tal cosa, sólo servíamos para tener hijos y para que el hombre satisfaga “sus instintos” (como si fueran animales). Gracias a los movimientos feministas y la reedición de todas estas creencias, hoy cada vez más mujeres también pueden hacerse responsables de su sexualidad y también comenzaron a practicar la masturbación o el autoplacer.

 

¿Es verdad que cuando están excitados y no tienen relaciones sexuales “les duele”?

Depende, aquí aparecen nuevamente muchos de los elementos culturales mencionados y también la preparación cognitiva y psicológica del varón. En general el dolor es el síntoma de otras cuestiones que poco tienen que ver con lo biológico.

 

¿Por qué les da pena mostrar sus emociones?

Porque en los roles de género las emociones están asignadas a las mujeres. Entonces si ellos las muestran se sienten menos hombres, inclusive en algunos tipos de grupos de varones pueden ser el foco de burlas e insultos, entonces aprenden a reprimirlas y en el mejor de los casos, a callarlas. Por fortuna esto también está cambiando mucho y nuestros adolescentes se sienten cada vez más libres de expresar lo que sienten.

 

¿Por qué les excita pensar en dos mujeres juntas besándose o teniendo sexo?

Las investigaciones han dado distintos resultados sobre este tema, pero podríamos generalizar diciendo que son dos los elementos centrales, uno, porque “cae” en el terreno de lo prohibido, y el otro porque es una expresión de la libertad sexual de la mujer que están observando. La fantasía sería algo así como que con una mujer que tiene esa libertad, entonces “todo lo que se podría hacer con ella

La Sexualidad femenina y sus amantes

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La necesidad de escribir este artículo nace de la observación de mi experiencia clínica. He atendido a muchas mujeres que llegan al consultorio afligidas porque se encuentran más o menos desconectadas de su vida sexual, o porque ya no desean eróticamente a su pareja, o porque les es indiferente no contactar ningún tipo de placer o goce o porque nunca o rara vez sienten un orgasmo.

 

Creo que es importante reflexionar en varios niveles:

  • ¿Qué produce la falta o escases del disfrute de la sexualidad?
  • ¿Qué es normal y qué es “anormal”?
  • ¿Qué se puede hacer para cambiar esta experiencia?

 

¿Qué produce la falta o escases del disfrute de la sexualidad?

Las causas llegan desde distintas áreas de nuestra vida, pueden ser de origen orgánico (problemas hormonales, tiroides, diabetes, hipertensión, colesterol, entre otros), psicológico o educativo:

  • Psicológico: Nuestro estilo de vida y la creencia de que es nuestro amante el que es el responsable de nuestra satisfacción y vida sexual.
  • Educativo: La falta de información de cómo estamos construidas y funcionamos a nivel biológico-fisiológico.

 

¿Qué es normal y qué es “anormal”?

Esta pregunta es reiterada frecuentemente, la respuesta es siempre la misma, carece de importancia la “normalidad”, si te causa una incomodidad, sufrimiento o preocupación en tu vida, entonces hay que tratarla, y toda disfunción sexual puede ser corregida si te haces responsable de ella, asumiendo los cambios que hay que hacer para lograr ese objetivo. Nunca se trata de tomar “una pastillita” milagrosa.

 

Las disfunciones más frecuentes por las que llegan a consulta son:

  • El deseo sexual: puede ser hipoactivo, en general la mujer siente una disminución o nulas ganas de tener relaciones sexuales y carece de fantasías o pensamientos sexuales, y esto le trae problemas de diferente clases aunque en general se siente “menos mujer”; o deseo hiperactivo, esta consulta es mucho menos frecuente, pues la mujer que lo sufre está rodeada de una censura social muy fuerte que la avergüenza y aunque dificulta su vida en todos los niveles (pareja, familiar, laboral, social y hasta espiritual) se encuentra inhibida de hacer una consulta con un especialista por el temor al juicio.
  • La falta de orgasmo: que también puede tener dos niveles, uno es la falta de contracciones de la vagina o la falta de placer sexual aún cuando exista el orgasmo físico.

 

En general las mujeres y también los hombres carecemos de la información necesaria para hacernos responsables de nuestra vida sexual, acrecentar estos conocimientos tanto acerca de nuestro cuerpo como el de nuestra pareja, llevará a la posibilidad de sentirnos poderosos de manejar nuestro deseo, excitación, placer, gozo y orgasmo y además de ofrecerle a ella muchas más alternativas y posibilidades.

 

También suelen tipificarse otros dos tipos de disfunciones:

  • Con la excitación sexual: la mujer siente falta de excitación cuando que se expresa físicamente con la falta lubricación de la vagina y/o con la desconexión emocional durante la actividad erótica.
  • O de otros tipos: vaginismo (contracción involuntaria de los músculos de la vagina donde es improbable la posibilidad de la penetración del pene), dispareunia (dolor en la zona genital al realizar actividades eróticas o después de ellas) y también la evitación fóbica de la actividad sexual (angustia intensa, miedo o temor, malestar general ante la sola idea, dolores de cabeza, nauseas, etc.)

 

¿Qué se puede hacer para cambiar esta experiencia?

  • Rara vez hay una causa fisiológica en este tipo de problemas. Generalmente tiene que ver con nuestro estilo de vida y la creencia de que es nuestro amante el que es 0 responsable de nuestra satisfacción y vida sexual.

 

Si nos encontramos dentro de un estilo de trabajo agobiante física o emocionalmente, en el hogar o fuera de él, si cargamos con todas las responsabilidades familiares como una forma de “sentirnos mujeres”, si nuestras expectativas de vida no coinciden con nuestros ingresos en dinero y produce tensiones económicas, si el estrés o la mala salud que viene generalmente aparejada con él, si la sensación de estar sola y de nunca ser escuchada por la pareja o la familia, etc. te dejan agotada, entonces lo NORMAL es que será imposible de que dispongas de la energía necesaria para tener relaciones amoroso-eróticas satisfactorias en cualquiera de los niveles mencionados. Varios estudios determinan que es el cansancio lo que prácticamente elimina la vida sexual de las parejas.

 

La solución pasa por realizar una deconstrucción de las ideas y creencias que te llevan a vivir de esa manera tu vida cotidiana, pues esta clase de vida genera un círculo vicioso, el carecer de vida erótica afectará drásticamente el estado de salud física y mental y también de bienestar general de esa vida y así sucesivamente.

 

Además la cultura se encarga de hacerle creer a la mujer de que su vida sexual depende de su amante. Así nos vivimos como impotentes e irresponsables de nuestro placer sexual. Parecería que para que deseemos eróticamente a nuestra pareja, ella tiene que hacer “quién sabe qué cosas misteriosas” para excitarnos, y luego tendrá que hacer quién sabe cuántas otras “monerías” para que disfrutemos y lleguemos al orgasmo (además si estamos disgustadas con ella la castigaremos haciéndole sentir que “ni para esto sirves”). Las mujeres solemos percibir que el placer “llega” quien sabe de dónde, o que “se me fue” quién sabe porqué.

 

Otro de los elementos que se deberá considerar es la falta de información de cómo estamos construidas y funcionamos a nivel biológico-fisiológico.

 

En general las mujeres y también los hombres carecemos de la información necesaria para hacernos responsables de nuestra vida sexual, acrecentar estos conocimientos tanto acerca de nuestro cuerpo como el de nuestra pareja, llevará a la posibilidad de sentirnos poderosos de manejar nuestro deseo, excitación, placer, gozo y orgasmo y además de ofrecerle a ella muchas más alternativas y posibilidades para vivir lo suyo. El cultivo del deseo o libido y de la anatomía del placer lleva siempre a una capacidad orgásmica creciente, y ello mejorará nuestro bienestar y nuestra salud.

 

Cuando conocemos nuestro funcionamiento y sensibilidad podemos ensañarle a nuestra pareja cómo, cuándo y porqué es que conectamos nuestro erotismo y disfrute sexual. Esto también facilitará nuestra vida amoroso-erótica en pareja.