¿Cómo nos amamos?

Si ustedes alguna vez se hicieron esta pregunta significa que están tomando realmente en serio el compromiso de tener y mantener un vínculo importante con su compañero de vida.

 

Para construir una relación de pareja es fundamental tanto conocerse a sí mismo y como al otro miembro de la pareja. El que sigue es un ejercicio que puede colaborar para el conocimiento de uno mismo en cuanto a la posibilidad de establecer o mejorar una relación de pareja, se trata de preguntarse ¿Cómo amo cuando “yo digo amar” dentro de un compromiso afectivo amoroso-erótico?

 

Parece poco probable, pero en realidad es mucho más frecuente de lo que podríamos imaginar que cuando las personas hablamos de amor estamos suponiendo que es un concepto claro para cualquiera y además que es el mismo para “todo el mundo”, cuando en realidad cada persona tiene su manera de amar y también va cambiando a través del tiempo. El amor de los 20 años es diferente al que expresamos a los 30 ó 50 ó 70 años.

 

Si entendemos al amor como un verbo, un compromiso de trabajo diario acerca de ejecutar decisiones que según uno mismo signifiquen amar, entonces será muy útil enterarme de cómo amo yo. Por ejemplo: si para mí comunicarme con mi pareja 10 veces por día significa estar amándola y resulta que ella sólo se siente amada si recibe una llamada al día (las demás son interpretadas como persecución), entonces lo más probable es que tengamos un problema de vínculo que resolver.

 

El mismo razonamiento lo aplicamos a la pregunta de ¿Qué necesito yo (que suceda ahí afuera) para sentirme amada?, pues es el otro lado de la misma moneda, cada quien se siente amado sólo si suceden ciertas cosas provenientes del otro miembro de la pareja, y si tenemos claro cuáles son las actitudes que lo logran, entonces podremos elegir de pareja a una persona que tenga esas conductas como su particular manera de demostrar amor.

 

Estar informados de qué es lo que podemos esperar del otro y que no, nos permitirá tomar decisiones acerca de si esa es en realidad la persona con la cual queremos compartir nuestra vida.

 

Lo que sigue es un ejemplo de una persona en particular, con el objetivo de aclarar el concepto del ejercicio, pero cada persona ama de una manera diferente, lo importante es darse cuenta de cómo es la forma que tiene cada quien:

 

¿Cómo sé que amo?

Amo cuando:

  • Respeto al otro en todo lo que me gusta y me atrae de él, y Acepto también lo que me disgusta, poniéndome a la distancia adecuada para respetar, entender y comprender esos aspectos, sin que ello signifique compartir,
  • Cuando abrazo al otro como un todo dinámico, en cambio permanente, y gozo con poner cada día una pluma más a sus alas,
  • Cuando le regalo flores,
  • Cuando le preparo una sorpresa que sé que le va agradar,
  • Cuando le llamo por teléfono a la hora convenida,
  • Cuando me sorprendo siempre de facetas desconocidas en el otro,
  • Cuando el otro me genera la curiosidad de escucharlo, de comprenderlo, de aprender de él los misterios de su vida,
  • Cuando me encuentro dispuesta a contener y cuidar las instancias del otro,
  • Cuando disfruto dar lo que el otro necesita, si es que lo tengo o lo siento, y es bueno para mí,
  • Cuando puedo recibir atenciones del otro sin temor a la cobranza, cuando puedo pedir con la seguridad de que sólo me dará aquello que sea también bueno para él hacerlo,
  • Cuando puedo expresar mis dudas, mis confusiones, mis sombras, sin temor a ser juzgada,
  • Cuando me alegro con sus alegrías, disfruto con su crecimiento, acompaño en sus dolores,
  • Cuando lo deseo eróticamente, cuando lo gozo, cuando me place su cercanía, cuando tengo ansias por abrazarlo, por besarlo, por acariciarlo, por mirar sus ojos, absorber sus olores y sabores, reflejarme en sus ojos y en su piel, cuando compartimos nuestras humedades, cuando fundirme en su cuerpo y en su alma me nutre, me alimenta, me expande, cuando tocarlo me engrandece,
  • Cuando siento que “en la calle, codo a codo, somos mucho más que dos” (como dice la canción), que somos un par expandido y fundido con la vida y el todo, y en esa medida, somos mucho más, cada uno, nosotros mismos,
  • Cuando me causa un placer infinito saber que el otro se sabe libre de vivir, de pensar, de sentir, de hacer, y que parte de ello le guste compartirlo conmigo,
  • Cuando me ilusiona el compartir la vida, los pensamientos, las emociones, los sueños, los tiempos libres, los viajes y también el crecer juntos,
  • Cuando me nutre que el otro quiera compartir su felicidad conmigo, y que pueda recibir con gozo mi felicidad en su vida,
  • Cuando busco regalarle aquello que necesita, que le gusta, que añora, que lo ilusiona,
  • Cuando logro percibir que es mucho más de lo que me muestra, que sus posibilidades son infinitas, que sus confusiones, contradicciones, miedos, sombras, son sólo las partes de él mismo que aún le falta iluminar,
  • Cuando estoy dispuesta a dejar las puertas de mi vida abiertas, para que entre, se quede y salga de ella cuando sea bueno para él,
  • Cuando me abro a escuchar ideas nuevas, propuestas diferentes, y decido sólo aquello que siendo bueno para mí, también es bueno para él,
  • Cuando me siento libre de proponer ideas diferentes, en la seguridad de que él sólo aceptará las que sean buenas para él.

 

¿Qué necesito para sentirme amada?

Me siento amada cuando:

  • Respeta, disfruta y promueve mi libertad, mi independencia y mis cambios,
  • Cuando me escucha con curiosidad e interés, cuando puedo pedir con la seguridad de que sólo me dará aquello que sea bueno para él hacerlo, cuando puedo expresar mis dudas, mis confusiones, mis sombras, sin temor a ser juzgada, cuando mis silencios son escuchados con respeto, y mis distancias son aceptadas con comprensión,
  • Cuando siento que confía en mis capacidades para decidir lo que es bueno para mí y acepta mis decisiones, aunque sean cambiantes y contradictorias,
  • Cuando propone crear y ensanchar el espacio de intimidad y erotismo, cuando siento que le gusto y me desea, me goza, y se siente libre de expresar y expandir sus fantasías y su creatividad erótica, cuando lo ilusiona verme, abrazarme y descubrirme,
  • Cuando sabe lo que me gusta y le place regalármelo,
  • Cuando me regala flores o chocolates, o llega con una botella para brindar conmigo la dicha de compartirnos,
  • Cuando sólo me llama dos o tres veces por día,
  • Cuando lo peor de mí es mirado con respeto y aceptado como esa parte que aún me queda por iluminar,
  • Cuando puede decir que no, sin sentirse amenazado,
  • Cuando respeta mis espacios privados, al igual que los suyos, cuando puede aceptar mi mundo y compartir lo que sea bueno para él,
  • Cuando se siente feliz con mi felicidad, crece con mi crecimiento, disfruta mis sueños y respeta mis ideales,
  • Cuando cultivamos juntos el humor infantil, la curiosidad, el optimismo inteligente, la alegría y la fe,
  • Cuando las diferencias entre nosotros, nos enriquecen,
  • Cuando puede cuidar con respeto mis dolores y desvelos,
  • Cuando se siente libre y confiado de proponer ideas nuevas, y seleccionamos juntos las que son buenas para ambos, cuando lo ilusiona compartir,
  • Cuando mis debilidades y fortalezas son acogidas por igual,
  • Cuando me permite reparar mis errores desde la honestidad y el tacto respetuoso,
  • Cuando siente la confianza de ser como es y va siendo, de expresar lo que desea y silenciar lo privado, cuando ejerce el derecho a la intimidad como algo sagrado,
  • Cuando su intimidad no genera distancia entre los dos, al contrario, nos une en el respeto.

 

Este ejercicio es útil que lo realicen los dos miembros de la pareja a nivel individual y sin consultarse, cuando ambos crean que han expresado sus más amplias y exhaustivas aspiraciones y que cubrieron todo el conocimiento que tienen de sí mismos en las dos listas, es revelador seguir con el ejercicio de la siguiente manera:

  1. La persona A lee la lista de “cómo ama” y la persona B tiene que buscar en su lista de ¿Qué necesito para sentirme amado? aquellos renglones que coincidan con lo que está escuchando y tildarlos.
  2. Luego se realiza el mismo ejercicio pero B lee y A tilda.
  3. Seguramente quedaron renglones sin tildar en las dos listas de “Qué necesito”, entonces comienza una conversación acerca de cuáles son las conductas que a uno le daría mucho gusto hacer para que el otro se sienta amado, y se alegra de haber sido informado de tal evento.
  4. También es probable que otros renglones sin tildar se tengan que negociar, por ejemplo si A quiere que B le llame por teléfono cada hora pero B sólo está dispuesto a hacer dos llamadas por día, entonces se tendrá que buscar cuáles son los significados que cada uno le otorga a ese evento y pensar de qué otra manera se pueden cubrir esas necesidades.
  5. Si aparecieran renglones sin tildar en alguna de las dos listas donde el otro plantee que esa conducta queda totalmente fuera de sus características de carácter y que le resultaría entre imposible y desagradable hacerlo, entonces el primero tendrá que aceptar que esas necesidades deberá cubrirlas de otra manera y le agradecerá haberse enterado para dejar de esperar eso del otro. Por ejemplo: A se siente amado cuando le regalan flores y resulta que para B comprar flores le recuerda los domingos cuando iba al cementerio a llorar un ser querido, entonces A tendrá que comprar sus flores o bien buscar quien se las regale.

 

Los resultados que se obtienen en la clínica cuando realizamos este ejercicio generalmente son muy sorprendentes:

  • Las personas se asombran lo poco que se conocían a sí mismos y a su compañero de pareja,
  • Lo fácil que resulta a veces complacer al otro, y así lograr que se sienta querido,
  • Lo útil que es saber qué es lo que nunca debemos esperar del otro,
  • Aunque la ganancia más importante es que ambos toman conciencia de cuáles son los “tabiques” de amor que van a pegar cada día para construir su relación de pareja.

 

Es importante asumir que el amor es un verbo. El compromiso de construir una relación de pareja amoroso-erótica es tomar la decisión de pegar “tabiques” de amor todos los días, cuando uno ama cada día a través de acciones concretas (todas las de la lista de “cómo amo” más las que se agregaron al conocer lo que el otro necesita para sentirse amado y a su vez es agradable para mí) entonces ambos sentirán un amor renovado y nutrido diariamente, esto fortalecerá el vínculo que elaboran entre los dos y los acercará humana y eróticamente. Podríamos decir que es un círculo virtuoso.