Pareja en Construcción

¿Y vivieron felices para siempre? Cuántas veces vemos a una pareja que creemos perfecta: amables, enamorados, siempre atentos, transparentes, comprensivos, incondicionales. Cuando nos enteramos que se separan es común que exclamemos: ¡Pero si eran la pareja ideal! Otras relaciones son estables, sí, pero volubles, celosas, indiferentes, atrincheradas, rígidas, indiferentes…

¿Es posible tener una buena relación de pareja y no vivir en un infierno? Sí. Si queremos construir una relación de pareja satisfactoria para ambas partes es necesario pegar ladrillos de amor día con día, trabajar a favor de la relación y afrontar la realidad de que cada miembro de la pareja posee la mitad de la responsabilidad.

 

La sexualidad era un tema que se pensaba en el ámbito de las relaciones humanas o de las ciencias médicas, pero con todos estos cambios ha pasado a definirse también en el área del mercado de productos de consumo.

Todo cambio social genera a necesidad de ajustes al interior de todos los vínculos. ¿Cuáles son los mecanismos de valorización de un varón para sentirse hombre hoy en día?, ¿cuáles son los de la mujer?

Es casi imposible que alguien interprete lo que nos está sucediendo mejor que uno mismo.

Nosotros somos los únicos que podemos construir nuestro bienestar y nuestra felicidad, el movimiento es desde adentro hacia afuera.

Cuando la frustración de llevar una vida sin sentido propio (porque nunca se definió) me haga sentir vacía, sola, insatisfecha, a veces enojada, reclamándole al príncipe azul porque resulta que él ni era azul, echándole toda la culpa a él de que mi vida me tiene aburrida, estaremos exactamente en el momento más adecuado para replantearnos el nivel de autonomía que necesitamos desarrollar para reeditar, redefinir y rehacer un proyecto de vida propia.

El lugar que vamos a ocupar en el mundo del otro depende tanto de la clase de mundo que construimos como nuestro, como del mundo del otro.

El autoconocimiento es indispensable para poder generar futuro a partir de las motivaciones, las cuales incluyen POMS (proyectos, objetivos, metas, sueños) y VID (valores, intereses y deseos) de cada uno.

Cuanto más mitos, rituales, secretos o misterios haya en cada familia de origen, cuanto más rígidos sean y más se diferencien los de un miembro de la pareja respecto del otro, el nivel de conflicto puede incrementarse desproporcionadamente.

Cuando nos comprometemos a construir una relación amoroso-erótica, tenemos que estar conscientes de que cada uno de nosotros traerá en mayor o menor medida este tipo de características en su historia.

Los contenidos del vínculo de dos personas se fundan sobre la base de otros vínculos relacionales, a menudo ocultos, y sobre la base de sus dificultades en el tiempo. Esto explica por qué cuando más sobrevive un vínculo significativo (padres-hijos) sobre la base de necesidades no resueltas, más tiende a repetirse de manera inmutable en las figuras de los cónyuges.

La pertenencia y separación al grupo familiar son problemas que acompañan a todos los seres humanos en el transcurso de su existencia. Unión y separación van a la par y se desenvuelven en un proceso circular. Uno se separa con la esperanza de nuevas uniones y cada unión y cada separación sucesiva deberán estar más diferenciadas con respecto a las precedentes.

La familia representa para el individuo un laboratorio de búsquedas donde ensaya cómo crecer y regresarse y estará lleno de contradicciones y conflictos.

Uno de los motivos que traen a muchas parejas al consultorio es precisamente las dificultades que provienen de las relaciones de sus miembros con sus familias de origen.

La persona violenta se percibe así misma como un ser inaceptable, sufre el conflicto más profundo del ser humano, porque destruye su necesidad de vínculos sociales amorosos, ve al otro como una amenaza, entonces la violencia puede ser vivida como un alivio, una descarga, pero también es probable que se avergüence o intente ocultarla. También su pareja seguramente se avergonzará y la encubrirá, pero soportará este maltrato sólo mientras encuentre los recursos (cognitivos, emocionales y conductuales) necesarios para alejarse de ella.

Al violento se le percibe siempre desde el miedo a ser atropellado en lo emocional y hasta en lo físico. Desde allí, se vuelven seres limitados intelectualmente, poco talentosos y torpes en sus relaciones humanas.

La violencia física y emocional que hoy vivimos en el ámbito de lo privado ha tomado formas específicas que se explican por diversos factores, pero podemos coincidir en que somos violentos cuando nos sentimos impotentes y que la violencia surge de la carencia y de la debilidad.

El silencio de la pareja, los de las personas, tienen que ver con su historia y con lo que sucede en la actualidad en la relación. Nunca se reduce a lo no dicho; es decir, a lo que está omitido, sino que se presenta como respuesta a situaciones difíciles. Como comunicación implícita o sin expresión verbal, el silencio forma parte de las normas, mitos y secretos del sistema de la pareja.

La estructuración de la pareja es la organización de las diferencias. Establece relaciones complementarias entre los miembros de la pareja y de ellos con el todo. Entonces hay que poner atención en las condiciones, modalidades, límites y problemas que plantea esta complementariedad.

El predominio de la rutina ahoga toda posibilidad de diversidad interna y se traduce en sistemas de pareja pobremente organizados y pobremente emergentes; a su vez, la extrema diversidad, donde nunca existe ninguna rutina, corre el riesgo de romper la organización y transformarse en dispersión. No existe el justo medio, se trata de un equilibrio dinámico.

Finalmente, se trata de que los miembros de la pareja encuentren en cada tema que desean compartir un lugar de comodidad relativa, sin “ceder” y sin sacrificios ni sufrimientos, puesto que esto siempre se le cobra al otro en algún momento: “Lo que hoy es por ti
mañana es culpa tuya
”.

Podemos estar seguros que hay alguna incongruencia interna cuando alguien nos dice que sí verbalmente, pero su cabeza se mueve de lado a lado diciendo que no. Este tipo de inconsistencias son muy frecuentes en las relaciones donde existe un alto nivel de conflicto.

Siempre que una interacción con el otro nos genere un cierto malestar o dudas, amerita hacer una pregunta: ¿qué significado tiene eso que me estás diciendo? O ¿en qué sentido me lo dices?, pues es muy probable que el significado que nosotros le demos sea diferente del que el otro le está asignando.

La mayoría de los cuentos de princesas y príncipes y de un buen porcentaje de las películas comerciales y de los programas de la televisión, las tenemos dentro de la construcción de nuestra imagen de feminidad o masculinidad como estereotipos de personajes admirables y, por lo tanto, imitables en tanto deseo de perfección y de cómo lograr la felicidad.

He escuchado a muchas mujeres que me manifiestan que ya no se sienten queridas porque su marido ya no es romántico como antes. Podríamos decir que la parafernalia romántica no tiene nada de malo ni de destructivo y sí mucho de ocurrente y de divertido si se le usa con ese fin; es decir, como una herramienta de seducción, como una escenografía donde ambos saben que es un juego compartido para crear un corte en las rutinas cotidianas y renovar o refrescar el vínculo afectivo y erótico.

Cuando la mujer está preparada para entregarse al hombre porque sus fantasías acerca de lo que debe acontecer estuvieron satisfechas, resulta que el varón tiene poco interés sexual. En ambos se produce algún nivel de frustración, y lo más probable es que ambos lo disimulen sin siquiera darse cuenta de lo que están viviendo y tampoco preguntarse qué es lo que está pasando.

La interrelación entre dos individuos autónomos, curiosos, creativos, con un pensamiento y actividad crítica y reflexiva del mundo, son los mejores remedios contra el aburrimiento.

Los tres grandes automotivadores del ser humano son: valores, intereses y deseos.

Una relación amorosa implica un cúmulo de sentimientos y actitudes entre los que permanecen más o menos constantes: preocupación por el otro, interés por su bienestar, ternura, cercanía, compromiso, responsabilidad, erotismo, intimidad, fidelidad a los acuerdos asumidos por los miembros de la pareja.

Una distinción que debemos tener especialmente en cuenta son los “tiempos fuera”. A veces el silencio se utiliza para agredir o amenazar al otro miembro de la pareja. Cuando no pueden manejar la conversación, el conflicto o la pelea que están teniendo, suele suceder que uno de los dos deja de hablar, o se retira del espacio común sin tomar una posición clara acerca de lo que piensa hacer respecto al tema que los está ocupando. Esto es un motivo de conflicto bastante grave, en especial si se convierte en una costumbre para terminar las discusiones.

El aburrimiento es un sentimiento difícil de definir, pero hay algo seguro, nos falta incertidumbre, y nos sobra seguridad, comodidad, conservación. El aburrimiento como la aventura, son maneras de enfrentar al tiempo. Es vivir la experiencia en tiempo presente como una experiencia sin valor, es un signo de peligro, de que algo anda mal en la relación.

Lo cierto es que las traiciones destruyen el vínculo afectivo, las vías entre varias personas y el dolor de todo un proceso en desaparecer y convertirse en crecimiento.

Una de las características de este tipo de vínculo es la dependencia entre ambos, y que entre más debilitados y sometidos se encuentren, es muy probable que vaya aumentando el deterioro, el cual puede expresarse en síntomas de enfermedades físicas.

Se casó con una persona, durmió con ella muchos días, tal vez años, y ahora siente que no sabe quién es, que se quedó sin otro a quien querer, que ya nunca va a poder confiar en nadie, que nada tiene ni tuvo sentido. La desolación es infinita, es un dolor que le atraviesa toda la vida, también deja de confiar en su propia percepción “soy una estúpida, cómo no me di cuenta antes”, se le llena la cabeza y el alma de miles de preguntas que intentará arrancarle al otro y que, independientemente de lo que le conteste, nunca quedará satisfecha.

Cuando la pareja decide institucionalizar su unión a través del trámite legal del matrimonio desde la inconsciencia de “así es la vida” o “toda pareja seria evoluciona hacia el casamiento, la casa propia (la camioneta y la mascota), los hijos y la familia”, es muy frecuente que ambos piensen que el otro está imaginando lo mismo que él para el futuro compartido y también que la promesa de exclusividad físico-erótica y afectiva es recíproca.

Cuando estamos frente a un deterioro de la base misma de la familia: la crisis y el aburrimiento son dos polos que se convierten en las principales amenazas para la destrucción de una relación sólida de pareja y de la familia, en especial con hijos emocionalmente saludables.

Dependiendo de qué tan inconscientes y convencionales sean los cónyuges, las funciones que más fácilmente se relegan son las de la pareja amoroso-erótica. Los vínculos que unen a las personas como amantes van perdiendo el papel fundamental que los llevó a tomar la decisión de casarse y se irán reemplazando por las actividades de una cotidianidad que tiene que ver más con la prestación de servicios mutuos, destinados a conseguir la seguridad económica o con la decisión de tener hijos y criarlos o con las relaciones sociales y con el estatus que con el compromiso y desarrollo de la relación de pareja amoroso-erótica.

El miedo a dejar de pertenecer al grupo social nos lleva a creer y repetir el modelo convencional. La lógica social establece que las parejas deben casarse, volverse convencionales y fundar una familia. Luego empiezan a desarrollarse las incompatibilidades entre la relación amoroso-erótica de una pareja y la relación conyugal que deben sacar adelante.

Hemos sido testigos de cómo las relaciones comienzan a inventar nuevas maneras que desobedecen o ignoran a las regulaciones del orden social y a las instituciones, y entonces asistimos a un cambio, más o menos generalizado, donde lo que va ganando terreno son las relaciones construidas como sacos a la medida.

Lo social se interesa en la construcción de una institución que denomina y regula la conducta de los individuos a través de la institucionalización. Por esto el matrimonio y la relación de pareja son raramente compatibles.

Cuando se reconoce y acepta al otro como un igual legítimamente diferente, es cuando se puede producir ese gusto por estar juntos. Si nos comprometemos a construir una relación diariamente, como si se tratara de pegar tabiques todos los días, entonces entenderemos el significado de lo que llamamos amor.

Si se logran vivir, estos ejercicios, como una oportunidad para realizar los cambios que cada uno de los miembros necesita en su desarrollo personal, para renovar todos los acuerdos y los pactos del vínculo afectivo y si además se entiende que esto es un equilibrio dinámico – en el sentido que siempre estaremos reeditando algunas de las áreas que lo constituyen – entonces seremos capaces de alegrarnos del proceso que se abre frente a nosotros y comprender profundamente que “ni está mal estar mal” “ni está bien estar bien”.

Es importante aclarar que estas descripciones nunca son fijas y que cada pareja tiene sus peculiaridades que la constituye como una organización única, creada por dos seres a su vez únicos e irrepetibles. Solo destacan algunos rasgos que se repiten con frecuencia, muchas veces dependiendo del lugar y del tiempo del nacimiento de sus miembros, la raza, la clase social donde nacieron o a la que pertenecen. Hay que recordar que las parejas pueden cambiar dependiendo de su ciclo de vida.

El tipo de vínculo que tendrán se estabiliza con determinadas características. Se podría decir que los elementos comunes son el compromiso y el erotismo, que con actitudes y disposición a compartir cuidados, atenciones, conocimiento, respeto y responsabilidades con el otro se estructuran diferentes tipos de parejas.

Un conflicto conyugal puede basarse en una perturbación similar (experiencias parecidas del matrimonio de sus padres, una imagen deformada del papel del propio sexo, así como el de su pareja) en los dos miembros de la pareja.

Para comprender el conflicto es importante volver hasta la elección del cónyuge, pues el hecho de que la lucha se establezca tiene su raíz en el desencanto respecto a los ideales e ilusiones que mutuamente (novio y novia) colocaron al decidir su casamiento.

Los cónyuges con problemas parecidos se impulsan recíprocamente en su comportamiento destructivo y se acostumbran a un juego inconsciente, a una complicidad, aun cundo intenten superar juntos los problemas que anteriormente existían.

Colusión es el juego común de los cónyuges a causa del inconsciente de cada uno de ellos.

Hoy los valores vinculados a la seguridad, la comunidad, la tierra, la paternidad, la familia convencional han perdido un poco de atractivo y las personas se sienten atraídas (también están más entrenadas por la velocidad de los cambios en el contexto) por las diferencias, la posibilidad de conocer otros mundos, las relaciones de plazos más cortos y más intensos, los viajes internacionales, el permiso de tener varias relaciones de este tipo, en vez de una convencional y a largo plazo.

Lo más probable es que uno elija “un par” parecido a su madre o padre (o exactamente lo que se percibe como opuesto) en la versión actualizada de su juventud, el hecho que resulte “conocido el modelo” da una sensación de seguridad, comodidad y bienestar, aunque las investigaciones recientes nos informan que son precisamente estas relaciones las que se desestabilizan más rápidamente y que suelen acabar en divorcios.

El adulto está definido por el contexto sociocultural en el que ha pasado su infancia, por las condiciones socioeconómicas y geográficas donde se desarrolló y por el tipo de familia con la que creció, entre otros; todo ello introduce muchos elementos que condicionan y determinan esa selección y no otra. Se puede decir que la libertad de elección en realidad es mucho más pequeña de lo que la gente piensa que posee.

Los conflictos que se observan en la pareja conservan la huella que con frecuencia tienen sus orígenes en los compromisos inconscientes que condujeron a las dos personas a preferirse en el momento de su mutua elección.

Para gozar de una saludable relación de pareja, es indispensable hacer que la relación sea cambiante y renovable.

Un tema muy vinculado y derivado de estas características es que las personas que intervienen sienten que el vínculo que los une es indestructible, que quieren permanecer juntos y que se aman, aunque sufren lo indescriptible porque el otro “no es lo que yo necesito”: ambos esperan del otro que cambie para que pueda hacerlo feliz. Sienten que sin el otro “nada tendría sentido”, la dependencia emocional se vive como oxígeno y veneno al mismo tiempo.

Las habilidades aprendidas en la infancia – exitosas porque nos permitieron sobrevivir – en general, las podemos pensar como grandes autopistas y el crecimiento personal a través del desarrollo de nuevas habilidades, recursos y herramientas para lograr satisfacer nuestras necesidades: serían los nuevos caminos neuronales.

Distinguir entre conductas que originan conflictos y mecanismos de defensa puede ser muy útil para salir de esas auto-trampas, en donde sentimos que hagamos lo que hagamos nos irá mal.

¿Cuál es la línea que transforma a la habilidad en un vicio?, siempre responde a una pregunta: ¿lo que voy a hacer es útil para mí?, ¿me lleva a lograr lo que yo quiero?

Si aprendemos a usar nuestras incomodidades, como fuente de inspiración para mejorar la calidad de vida, nos encontraremos utilizando el poder que tenemos sobre nuestro bienestar. Todo evento, por más doloroso o desagradable que nos resulte, puede ser transformado en crecimiento, en evolución; a través de un proceso de alquimia que podemos hacer con reflexión y otras técnicas.

Gracias a la confusión, las contradicciones, la duda y el error se motiva nuestro deseo de mejorar algo de nuestra existencia. Esto provoca que la ciencia evoluciones y también cada uno de nosotros. Lo que está “bien” sería contraproducente cambiarlo; lo que está “mal” nos permite evolucionar cambiando aquello que queremos modificar.

Podemos decir que nuestras emociones y sentimientos son el mail interno que usa el inconsciente para informarnos acerca del sistema de creencias que estamos utilizando para interpretar lo que interpretamos y, por lo tanto, sentir lo que sentimos. Lo que suele molestarnos es la interpretación de lo que está pasando, nunca es realmente lo que ocurre.

Todo dolor es una oportunidad para volver a reflexionar y realizar los cambios que queremos hacer, para mejorar la calidad de vida según la vayamos definiendo.

Las abuelas nos decían que si algo nos asustaba, teníamos que tomar mucha agua. Algo de cierto tienen los dichos populares, pues cuando tomamos líquidos los grandes filtros de nuestro cuerpo (hígado y riñones), filtran esos químicos que se desechan y ayudan a que dejemos de sentir aquello que sentíamos.

Nuestras emociones dependen de cómo interpretemos lo que está sucediendo, y esa interpretación depende de nuestra historia de vida y de cuánto hayamos reflexionado para elegir cómo queremos pensar y vivir.

Es frecuente que algunas parejas tengan todos los roles “mezclados” y no distingan cuándo realizan actividades de pareja o de padres ni sepan crear espacios y conversaciones diferentes para cada uno de los roles. Entonces la cultura hace que en poco tiempo la pareja “desaparezca” en las otras áreas y, por lo tanto, es altamente probable que nazcan diversos conflictos.

Al lograr que cada quien se haga cargo de resolver sus problemas libera al otro de la pesada carga del “tú debes hacerme feliz” y cada uno se siente empoderado al asumir que si la molestia es de uno mismo, está en nuestras manos hacer con ella lo que nos parezca correcto y de ninguna manera que nuestro bienestar lo dejemos en manos del otro; es frecuente y lamentable escuchar: “Estoy en sus manos”.

Para que exista una pareja se necesitan dos personas, en el sentido de autonomías. Si ellas se conocen a sí mismas es probable que sepan qué pueden ofrecerle y qué pedirle (y qué no) al otro para lograr la calidad de vida que desean; también tendrán más habilidades para comunicarse e ir aclarando los desacuerdos cotidianos.

El compromiso de construir una relación de pareja amoroso-erótica es tomar la decisión de pegar “tabiques” de amor todos los días.

Estar informados de qué podemos esperar del otro y que no, nos permitirá tomar decisiones acerca de si esa es en realidad la persona con la cual queremos compartir nuestras vida.

Cuando las personas hablamos de amor, estamos suponiendo que es un concepto claro para cualquiera y que es el mismo para todo el mundo, cuando en realidad cada persona tiene su manera de amar y también va cambiando a través del tiempo.

El confort y la comodidad son circunstancias muy valoradas en nuestra cultura. Cuando las personas se can cuenta que es más lo que pueden perder que ganar, revalorizan todo lo que tienen y con pequeños ajustes refuerzan su compromiso y siguen adelante.

Los ciclos de la conducta en cada pareja son gobernados por un sistema de creencias que se componen en una combinación de actitudes, supuestos básicos, expectativas, prejuicios, convicciones e ideas. Estos elementos se dan en las parejas a partir de las ideas y costumbres de las familias de origen.

El cambio no es una solución única a un problema único, sino un dilema que se debe resolver. El cambio impone un precio y plantea las interrogantes de cuáles serán las repercusiones para la otra parte y para el vínculo de pareja.

Las personas parecen aferrarse precisamente a aquellas conductas que las incapacitan y las hacen sufrir – aunque tal vez les den seguridad –, o también hacen interpretaciones de la conducta del otro sin preguntarle si lo que está imaginando acerca de él coincide o no con lo que la otra persona inventa.

En algunos casos, el disgusto más evidente es el cansancio de vivir en conflictos, en crisis, y a veces se suma la violencia emocional e, incluso, física. En otros, lo peor es el aburrimiento, se sienten solor, con un vínculo más o menos áspero y además se agrega la falta de deseo erótico.

Para que el espacio de la relación amoroso-erótica sea grato, será necesario que cada uno se sienta respetado y alentado a desarrollar todos sus sueños, valores, intereses y deseos.

Existen parejas que logran construir espacios individuales para el desarrollo de cada uno de sus miembros y esto, en general, les permite permanecer un largo tiempo unidos. Si, por el contrario, la vida en pareja los va limitando cada vez más en su desarrollo personal, es frecuente que aparezca el aburrimiento y el desgaste de la relación amoroso-erótica; entonces el vínculo afectivo es probable que se transforme en algún otro, tales como: amigos, socios o compañeros.

El amor es un delito del que uno puede ser responsable, por lo tanto se convierte en un peligro para el orden de lo que está establecido en la cultura: al peligro que poseen el sexo y el erotismo ahora se añade la consciencia.

Se puede confundir el sentimiento de enamoramiento por otros como el deseo sexual, una gran admiración, gran agradecimiento, culpa y hasta odio. Esto no es fusión. Hay otros sentimientos como los que se transforman en una relación o los que crean el delirio erotomaniaco, pero todos van acabando.

Como el enamoramiento surge frente a la necesidad de un cambio individual, cuando estas modificaciones ya se realizaron, comienza el desenamoramiento debido a que dejamos de necesitar de la fuerza interna que nos proveía.

Que se acabe el enamoramiento es un paso saludable hacia delante porque supone una mutilación de la personalidad y, si durara la relación, se convertiría en un profundo empobrecimiento de lo que somos.

Logramos ver, sentir y actuar a través de la mirada del otro lo mejor de nosotros mismos. Por esa razón, el otro no existe como un ser independiente.

Las situaciones que nos llevan al enamoramiento pueden ser azarosas: pérdidas laborales, sociales o personales, una migración, el final de una carrera o también con el llamado ciclo vital de una persona: la adolescencia, la llegada del primer hijo, los cuarenta, el nido vacío, etc.

También podría suceder que descubren que el modelo deseado por uno de ellos tiene poco que ver, y tal vez casi nada que negociar, con el del otro. En estos casos, a veces deciden abrir un proceso de separación, o de cancelación del contrato de pareja. Otra alternativa, en especial cuando existen hijos en común, es que se pueda trabajar para cambiar el contrato de pareja por otro de sólo padres o socios de crianza.

Habrá casos en que deciden una vida con poca seguridad y menos aburrida, y otros que optarán por todo lo contrario. En ambos casos sus miembros pueden sentirse bien, depende cómo definan su calidad de vida.