Colusión y Dependencia en la Pareja

Colusión y Dependencia. Nilda Chiaraviglio.

El concepto de colusión dice que frecuentemente la pareja presenta sus conflictos según sucesivas variantes de un único y siempre mismo tema. El juego conjunto de los cónyuges a causa de este inconsciente común se designa como colusión.

La idea de colusión es la manera de contemplar los conflictos conyugales como una perturbación neurótica común de los cónyuges que se encuentran en conflicto. La conducta matrimonial de un individuo está determinada por:

  • La historia de vida de la persona
  • Cuando al manifestarse en el comportamiento conyugal, este se halla también alimentado por la actitud del cónyuge que puede aumentar o disminuir el conflicto.
  • Y esa actitud se encuentra motivada por el inconsciente de la otra persona.
NOMBRE DEL ESQUEMA TIPO DE COLUSIÓN COMPORTAMIENTO CONDUCTA REGRESIVA:“A” CONDUCTA PROGRESIVA: “B”
1.“Amor como ser uno” Narcisista Función de dos para ser como uno. A se entrega a B y recibe un mejor self B se reafirma y supera al reafirmar a A y ser su ídolo
2. “Amor como preocupación del uno por el otro” Oral Relativo a madre-hijo: A se deja cuidar por B, sin corresponder. B satisface su necesidad de ser “maternal” al cuidar a A
3. “Amor como pertenecerse el uno al otro” Anal-sádica Como cumplimiento del deber: Control, género, “deber ser”, celos, infidelidad. A pasivo y dependiente de B  

B controla y conduce a A

4. “Amor como afirmación masculina” Fálico-edípica Amor como Potencia A se identifica y admira a sí mismo en las acciones de B B se complace en ser un héroe para A

Como la característica básica de cualquier colusión es la incongruencia y la necesidad de satisfacer carencias de la infancia, entonces el criterio de salud, es flexibilizar conductas para equilibrar posiciones progresivas y regresivas y lograr alternarlas.

Un tema muy vinculado y derivado de estas características, es que las personas que intervienen sienten que el vínculo que los une es indestructible, que quieren permanecer juntos y que se aman aunque sufren lo indescriptible porque el otro “no es lo que yo necesito”, ambos esperan del otro que cambie para que pueda hacerlo feliz. Sienten que sin el otro “nada tendría sentido”, la dependencia emocional se vive como oxígeno y veneno al mismo tiempo.

Un ejemplo que puede aclarar el planteamiento teórico:

Liliana es una hermosa mujer, profesional, con un buen trabajo, vive de manera independiente desde hace tiempo, tiene otras inquietudes intelectuales que sabe canalizar, y cuenta con una red de amistades y familia a quien querer y sentirse querida.

Ha tenido varias parejas durante veinte años donde sufrió maltrato emocional y físico, ella narra que “siempre les dio todo lo que le pidieron” sus parejas y que sacrificó muchos intereses personales y hasta valores y creencias de vida para “no tener problemas con ellos”. Finalmente decidió por la soltería por un tiempo.

Después de estas experiencias “amorosas” ella queda muy sensible a decir un SI que finalmente la lastime nuevamente, se hizo resistente a las demandas de cualquier tipo de los hombres, y desea y necesita que “la quieran como es”, que alguien la valore y la “salve” de su colección de decepciones.

Un día en una fiesta conoció a Eduardo.

Eduardo es hombre muy guapo, profesional, dedicado a los negocios, con un “buen pasar” económico, es divorciado, con cuatro hijos adolescentes que viven con la madre. También tuvo varias amantes con las cuales sentía una gran satisfacción erótica y las consideraba una buena compañía aunque no llegó a convivir con ninguna “en serio”.

Se considera un hombre fuerte, ha sido un líder en los distintos ámbitos en donde se desarrolló, tiene un trato amable y casi tierno con sus afectos. En general cumple con el papel de proveedor y “salvador” en las distintas circunstancias familiares y amicales, dice que él “da todo lo que tiene”. El problema principal que ha tenido es que es muy sensible al rechazo en cualquiera de sus formas.

Cuando se miraron y comenzaron a platicar la atracción fue inmediata:

  • Él “vio” una mujer muy “femenina”, independiente y soltera. Las comillas de femenina implican las características que la cultura le da a este concepto: sumisa o siempre dispuesta a complacer los deseos del hombre.
  • Ella “vio” un hombre muy amable, caballero, independiente y soltero. Un “salvador”.

Inconscientemente ella encontró su príncipe azul que se dedicaría a hacerla feliz sin pedirle más que su compañía a cambio y él su dulcinea que se dedicaría a complacerlo en todo lo que le pidiera. Cada quien ya tenía lo que siempre había añorado. En poco tiempo estaban haciendo planes de casarse y vivir eternamente felices.

Como siempre sucede, la realidad llegó para poner fin a las fantasías:

  • Él le pide que se mude a su ciudad y ella le dice que con mucho gusto cuando consiga un trabajo en el nuevo domicilio. Entonces él se siente rechazado y presiona sobre su demanda, por lo cual ella lo percibe como una falta de sensibilidad hacia ella y que nuevamente un hombre “le quiere arrancar un SI sin pensar en ella”, y endurece su posición con argumentos de su desarrollo profesional, lo cual es interpretado como un nuevo rechazo no sólo a su propuesta sino también a su sensibilidad, se siente aún más lastimado y aumenta la presión Un caso típico donde el dolor de uno lo lleva a ponerle el dedo en la llaga del otro y se establece un círculo vicioso donde ambos pelean para que el otro cambie su actitud y le de lo que él necesita.

Este comportamiento de ambos se va generalizando a muchos otros temas. Las presiones de él van en aumento en la misma medida que las resistencias de ella a decir que SI. Se van “desgarrando” el uno al otro ahora ya para quitarle al otro lo que “se merece”, comienzan las amenazas de acabar con la relación desde ambas partes,

  • Los dos se encuentran desgastados por las discusiones, débiles para seguir adelante con los planes del inicio y también aferrados como nunca a sus expectativas de que el otro en algún momento va a ceder y todo será perfecto. Están tanto más dependientes cuanto más se deteriora el vínculo. Ninguno de los dos se siente amado por el otro, pues “lo va a amar cuando cambie y sea como el otro quiere”, es decir, a este que es hoy ni lo ama ni lo respeta. La situación parece sin salida.
  • Sin embargo en el problema está la solución. Ella es la mejor maestra para él y viceversa. Pues ella está aprendiendo a decir sólo los SI que son buenos para ella, y él está aprendiendo a que sus interpretaciones de rechazo frente a cualquier NO, lo dejan impotente frente a la satisfacción de sus necesidades, de las que deberá hacerse cargo personalmente. Por otro lado se da cuenta que su conducta de “salvador” implica alimentar la fantasía de ser salvado cuando lo necesite y que eso nunca coincide con sus experiencias.
  • Ambos tienen la oportunidad de desarrollar una relación ambivalente con sus padres de origen, convertirse en adultos y aceptar en el otro adulto con el que quiere compartir su vida que deberá amar todo lo que le es grato y respetar (tal vez sin compartir) aquellas características que le desagradan de su pareja.

Si bien no explicito en cómo cada uno estructuró sus características de personalidad en la familia de origen (elección de la pareja) creo que si es evidente en el ejemplo, como este vínculo poco o nada tiene que ver con el amar y sí mucho con la colusión.